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La crisis obliga a la nacionalización temporal del Northern Rock

Londres rechaza las ofertas por el banco de Virgin y de los propios ejecutivos

El canciller del Exchequer (ministro del Tesoro), Alistair Darling, anunció ayer la decisión del Gobierno británico de nacionalizar "de forma temporal" el banco Northern Rock, que entró en crisis el verano pasado y desde entonces está funcionando con la garantía del Tesoro. Es el primer caso que ocurre en el Reino Unido desde la década de los setenta. Darling confirmó lo que ya se sospechaba desde hace tiempo: que las dos ofertas recibidas para quedarse con el banco no satisfacen al Gobierno y éste prefiere hacerse con la propiedad directamente hasta que lleguen tiempos mejores para devolverlo al mercado.

La noticia no ha sido una sorpresa. El Gobierno llevaba semanas amagando con la nacionalización para provocar una mejora de las ofertas recibidas, aunque sin éxito. El banco estaba ya nacionalizado en la práctica porque desde septiembre sus depósitos tenían la garantía del Estado. Era lo que los liberales-demócratas habían definido como una "nacionalización de los riesgos y privatización de los posibles beneficios".

El Tesoro ha puesto a dos expertos financieros al frente de la entidad

Northern Rock ya no cotizará hoy en la Bolsa de Londres y el Gobierno presentará a primera hora en el Parlamento la legislación necesaria para hacerse con los acciones y la propiedad de los activos del banco. El Gobierno ha puesto el interés de los contribuyentes por delante del de los accionistas, que serán compensados según una evaluación independiente. Aunque el banco será de propiedad pública, la gestión se realizará con criterios comerciales privados y de forma totalmente independiente del Gobierno, según aseguró ayer el canciller del Exchequer. El banco será gestionado bajo la dirección de Ron Sandler, el hombre que salvó de la deriva el mercado de seguros Lloyd's de Londres. Ann Godbehere, procedente de Swiss Re, será la directora financiera del Northern Rock.

Darling explicó que, de acuerdo con los informes de la Autoridad de Servicios Financieros, "el banco es solvente y su registro de hipotecas es de buena calidad". El jefe del Tesoro británico justificó ayer el rechazo de las ofertas finales presentadas el viernes por Virgin y por un grupo de directivos del Northern Rock con el argumento de que ambas "incluían un grado de riesgo para los contribuyentes y significativos subsidios del Tesoro, implicando un pago por parte del Gobierno por debajo de las tasas de mercado para mantener los acuerdos de garantía y las financiaciones que se iban a poner en marcha".

La oferta de Virgin tenía la ventaja de que implicaba una nueva marca comercial y una nueva gestión, pero "los contribuyentes sólo iban a obtener una parte de los retornos del sector privado si el valor del negocio para los inversores alcanzaba la cifra de al menos 2.700 millones de libras (3.555millones de euros)", explicó el responsable del Tesoro británico.

"Hemos hecho todo lo posible para salvar Northern Rock y el puesto de trabajo de sus empleados", declaró ayer sir Richard Branson, propietario de Virgin. "La nacionalización no es la respuesta adecuada. Lo mejor hubiera sido una solución comercial", se quejó. Sus críticas fueron compartidas por algunos accionistas del banco y por los conservadores. Pero la nacionalización fue bien acogida por los liberales-demócratas y por el presidente de la Comisión de Asuntos Financieros de los Comunes. Y pareció ser recibida con cierto alivio y resignación por Angela Knight, de la Asociación de Banqueros Británicos: "Lo que ahora le gustaría ver a la industria es que este caso deje de suscitar tanto interés, por importante que sea, y podamos ir hacia un ambiente más estable del que hemos tenido en las últimas semanas o meses".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de febrero de 2008