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Bancos y cajas buscan nuevas vías de financiación por la crisis de liquidez

El sector pide al Banco de España utilizar cédulas hipotecarias como garantía

A los directores financieros se les paga, entre otros motivos, para que sean previsores y no den sustos a las entidades con la liquidez. Este principio se traduce hoy en ser prudente e intentar anticiparse a lo que va a ocurrir en los mercados financieros, una misión casi imposible. Ante esta incertidumbre, estos responsables están buscando vías de financiación por si la situación empeora. Ahora no están atravesando momentos delicados, al menos los grandes. El Santander ha dicho que cuenta con activos líquidos por 30.000 millones; La Caixa, más de 25.000 millones; el BBVA, 20.000 millones; el Banco Popular, unos 14.000 millones y Caja Madrid, más de 4.500 millones sólo con lo obtenido por la venta de Endesa.

Sin embargo, la sequía puede prolongarse y las entidades buscan cómo aliviar tensiones, por si llegan en el futuro. El último descubrimiento han sido las cédulas hipotecarias, que son títulos de renta fija emitidos por una entidad que cuenta con doble garantía: la del emisor y la de los propios inmuebles. Estas cédulas, consideradas como unos activos de máxima calidad, han sido un excelente medio de financiación hasta la crisis de agosto. Además de acabarse la liquidez, estas turbulencias han coincidido con la extensión de la creencia de que España se enfrenta a un desplome inmobiliario, gracias, en parte, a las informaciones de la prensa británica. Los grandes inversores institucionales no quieren más papel inmobiliario español, del que ya tienen bastante en sus carteras.

Esto se traduce en que bancos y cajas no pueden colocar cédulas, salvo que estén dispuestos a pagar un alto precio al comprador. Por eso, han pedido al Banco de España que les permita realizar emisiones de cédulas para quedárselas en su balance y poder ir al BCE a pedir préstamos con estos activos como garantía.

Hasta ahora, las entidades tienen que desprenderse del 95% de las cédulas por lo que sólo pueden ir al BCE con el 5% de lo que emiten. El supervisor, que reconoce que existen peticiones en este sentido, afirma que "siempre se aplicará la legislación vigente" y que hasta ahora nadie ha sobrepasado el 5% en cédulas en el balance.

Pero lo que el sector pide es una interpretación más abierta de la ley. La legislación española establece que "el volumen de títulos hipotecarios propios que las entidades pueden mantener en cartera, sin límite de permanencia, no podrá sobrepasar el 5% del total emitido", según el Real Decreto que desarrolla la Ley Hipotecaria de 1982.

Responsables de diferentes entidades consultadas dicen que la clave es la frase "sin límite de permanencia". Es decir, lo que piden es quedarse con todas las cédulas "por un plazo relativamente corto (alrededor de un año) y que incluso exista un compromiso por escrito de colocar la emisión en cuanto los mercados vuelvan a la normalidad". Otra de las vías planteadas es que las propias emisiones de cédulas sean sólo a uno o dos años, lo que exigiría colocarlas o amortizarlas a su vencimiento. La banca argumenta en su defensa que esta legislación tan estricta no la deben cumplir otros bancos europeos, lo que añade otra dificultad más al sector español.

Préstamos ante el BCE

Por otro lado, el sector financiero vivió ayer una jornada convulsa por una información publicada por Financial Times, que sugiere que las entidades españolas han duplicado la cantidad que piden prestada al BCE porque están aplazando el momento de reconocer los problemas ocasionados por la crisis y las turbulencias financieras. El artículo no tiene en cuenta que antes de la sequía del mercado, la banca pedía préstamos al mercado interbancario y hoy sólo puede hacerlo ante el BCE.

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, manifestó ayer en Bruselas que la participación de la banca española en los préstamos del BCE es del "alrededor del 9% del total", similar a su peso en depósitos en la UE (13%), a los activos (10%) o al PIB, el 10%, informa Andreu Missé. Alemania, que representa el 26% de los activos, pide el 46% de los créditos. El vicepresidente insistió en que la banca española "está haciendo lo mismo que los demás" y recordó que no han invertido en hipotecas subprime. "La banca extranjera mira con envidia la solvencia de la española esperando que sufra algún revés".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de febrero de 2008