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La precampaña electoral

Zapatero promete que si hay crisis protegerá a los débiles más que el PP

El presidente dice que la derecha sólo genera sacrificios para los trabajadores

Parecía que se trataba del último mitin de campaña y que ya sólo quedaba ir a votar, mañana mismo. Y lo pareció por la escenografía del acto, con apoteosis de fin de fiesta, jalonada por las actuaciones del grupo de percusión Sarabanda y Els Comediants, además del vídeo con la canción de los artistas agrupados en la Plataforma de Apoyo a Zapatero. Pero sobre todo parecía el final y no el principio por el tono del candidato a la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Durante 50 minutos no abandonó el tono de arenga, apasionado, casi siempre alegre y risueño, y en algunos momentos más que irritado con el PP por haber "utilizado a las víctimas del terrorismo". Pero no era el final, sino el principio, el punto de partida de una campaña en la que Zapatero tratará de establecer dicotomías entre él, y el líder del PP, Mariano Rajoy. Entre el PSOE y el PP y pide la movilización para conseguir "una mayoría amplia". Él ofrece defender "con honestidad y dignidad" a España y los españoles.

No concedió Zapatero ni un minuto de sosiego emocional a las más de 20.000 personas que atestaban la plaza de toros de Vistalegre de Madrid. Zapatero inauguró un No me callo, hasta por 12 causas que detesta y cuya defensa atribuye directa o indirectamente al PP. No se quiere callar ante los que "denigran" a los creadores; o ante los que quieren excluir "a los diferentes"; o practican la xenofobia... Una mención obligada para los oradores socialistas fue la pelea entre el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y fue el líder del PSOE madrileño, Tomás Gómez, quien abrió la veda.

Y llegó la economía, el terreno en el que PP y PSOE se batirán al atribuirse más eficacia en tiempos de crisis. "La derecha no gobierna bien cuando hay prosperidad porque no reparte los beneficios y gobierna peor cuando hay dificultades porque no reparte los sacrificios, estos siempre van a los mismos, y con nosotros los sacrificios irán a los más poderosos", lanzó Zapatero.

Antes que él, el vicepresidente económico, Pedro Solbes, convertido en estrella por la militancia socialista, bordeó el asunto. "La situación es más inestable que hace unos meses, y hay una desaceleración en la construcción, pero nada que no tuviéramos previsto", señaló con la máxima naturalidad. Y seguramente por primera vez en su vida escuchó su nombre coreado por miles de voces. Y animado por el ambiente hizo una incursión en los códigos de los mítines: la broma y las apelaciones intimistas.

"Estoy con fuerza, con ganas y con la experiencia de haber trabajado 40 años por los ciudadanos, y no por mis accionistas", afirmó. Todos entendieron que se refería al futuro diputado del PP Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa.

Después, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, más ducha en mítines, llamó a las mujeres para que con su voto cierren el camino al PP. Y seguía el optimismo sin barreras con Manuel Chaves, candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, augurando doble victoria. No desentonó el ex presidente Felipe González que, risueño, saludaba tras las insistentes invocaciones de su nombre. No hay secretos. La dirección socialista explica que se trata de imbuir moral de victoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de febrero de 2008