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Los siglos XIX y XX desfilan por 'La tortuga de Darwin'

La última obra teatral del premiado Mayorga se estrena hoy en La Abadía

Harriet fue un ejemplar hembra de tortuga gigante que el naturalista Charles Darwin llevó desde las islas Galápagos hasta Inglaterra en 1835. El exótico animal vivió 175 años y, cuando la noticia de su desaparición saltó a los periódicos, el dramaturgo Juan Mayorga se apasionó por la historia y comenzó a recrear en su cabeza el viaje iniciático de la tortuga por la convulsa Europa de los siglos XIX y XX.

El autor teatral le contó sus fantasías literarias al director Ernesto Caballero cuando ambos decidieron colaborar en algún proyecto y de este modo nació La tortuga de Darwin, una obra que hoy se estrena en el madrileño Teatro de la Abadía con la actriz Carmen Machi, recuperada para el teatro tras sus incursiones televisivas, en el papel de protagonista. La Aída de la serie televisiva regresa al espacio teatral que la vió nacer como profesional, ahora convertida en una reflexiva Harriet, testigo excepcional de la historia contemporánea europea.

"Hay un descrédito de la vejez y es un error", dicen el autor y el director

"La tortuga Harriet cuenta la historia desde la óptica de los que la padecen"

Caballero y Mayorga viajaron juntos el lunes a Sevilla para asistir a la ceremonia de entrega de los premios Max. Los dos optaban al galardón de mejor autor, el primero de ellos por Auto y Mayorga, que finalmente se hizo con el premio, por El chico de la última fila. No obstante, Caballero se mostró tan contento con el premio como si lo hubiera obtenido él: "Como soy del Atleti y él del Madrid estoy acostumbrado; lo importante es que beneficie al teatro, porque todo suma y el premio está muy bien dado".

Ambos piensan que el teatro español vive uno de sus mejores momentos: "Podemos prometernos un futuro en el que el teatro sea un arte importante", señala Mayorga y su compañero añade: "El teatro ha encontrado su sitio, que tiene que compartir un espacio más humilde con otras ofertas de ocio y que además no se puede bajar de internet", dice el director. Los dos creen que el teatro es "algo extremadamente elástico", además de un espacio para la crítica, la utopía y para imaginar otras formas de vivir. Por este espacio han puesto a transitar a Harriet, una tortuga poseedora de una sabiduría que se adquiere con el tiempo, con mucho tiempo. "Hay un descrédito de la vejez y es un gran error; prefiero al Fraga octogenario que al joven y lo mismo pasa con Carrillo o Felipe González..., cuanto más viejos son, se vuelven más tolerantes, menos egoístas, más sabios".

El espectador que vaya a ver esta obra en la que también intervienen los actores Vicente Díez, Susana Hernández y Juan Carlos Talavera, se encontrará con una fábula en la que resuenan ecos de Kafka, Ionesco y Bulgakov: "Se trata de un cuento que no es moralizante, tan sólo inquietante, que sacude y hace que nos planteemos esos límites de nuestras certezas más íntimas", comentan tanto el autor como el director de esta pieza con la que se trata de aprender del pasado con ligereza, humor e inteligencia.

"Harriet cuenta la historia del XIX y del XX desde la perspectiva de los que la padecen, no de los que la cuentan", señalan a propósito de este personaje que sabe que su único capital es su pasado y que para ambientar su viaje han situado en un gran terrario creado por el escenógrafo José Luis Raymond.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de febrero de 2008