Hollywood promete un final feliz

Productores y guionistas ultiman un acuerdo para acabar con tres meses de huelga

El optimismo toma Hollywood. Tres meses después del comienzo, la huelga de guionistas que partió por la mitad cualquier atisbo de dramaturgia en la meca del cine está a punto de concluir. El esperado The End, y todo parece indicar que será un happy end, está previsto para este viernes. Y la razón de estos últimos compases de espera, suspense cinematográfico obliga, no es otra que los abogados, tanto del Sindicato de Guionistas como de la Alianza de Productores de Cine y Televisión, andan poniendo los puntos sobre las íes en un documento legal que refleje fielmente lo ya acordado por ambas partes.

El nuevo pacto multiplicaría por dos los ingresos de los guionistas
El sindicato convocará una votación entre sus 10.500 miembros
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Pese a que nadie, al menos no anteponiendo nombre y apellidos, se atreve a confirmar la existencia del acuerdo antes de que se firme (por temor a detener algo que todos parecen desear), en la industria reina la urgencia por encontrar un final aceptable para todos a la mayor brevedad. Las razones para estas prisas las resumió el siempre bien versado George Clooney, quien, durante el almuerzo que ofreció el lunes la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a sus candidatos, dijo que existe una cierta "fatiga" de huelga ahora que el conflicto laboral entra en su cuarto mes. Una fatiga a la que se suman muchos factores, entre ellos el económico. Más, desde que el impacto de este paro ha trascendido a los implicados y ya salpica la economía local, con pérdidas de 20 millones de dólares diarios en el condado de Los Ángeles.

Por si fuera poco, el ánimo de los huelguistas sufrió mella este mes por asuntos más bien prosaicos. Y dotados de lógica aplastante; si los guionistas pretenden mantener sus planes médicos y de pensiones, deberán contribuir con su trabajo. En la otra esquina del cuadrilatero se juega el futuro de los estudios. Y, más en concreto, el de sus series televisivas, dado que la grabación de programas piloto previos a la temporada de otoño debería de comenzar este mes para estar lista a tiempo. Aunque la razón para el cese de las hostilidades es, a nadie se le escapa, la próxima celebración de los Oscar el 24 de febrero.

En este ambiente de premura, los representantes del sindicato, David Young, Patrick M. Verrone y John F. Bowman, y por parte de los estudios Peter Chernin, presidente de News Corp, y Robert A. Iger, de Walt Disney, consiguieron el pasado fin de semana, y tras varias reuniones informales a puerta cerrada, un acuerdo de principio en el que ahora están trabajando los abogados. Por lo que se ha filtrado a la prensa, el acuerdo sigue los caminos tomados el mes pasado en las conversaciones entre los productores y el Sindicato de Directores. Es algo habitual en la industria que el primer acuerdo sindical de cualquiera de sus ramas sirva de modelo para el resto de los pactos.

El acuerdo multiplica por dos los ingresos que percibirán los guionistas por la venta de sus producciones de cine y televisión en Internet, y en el caso de aquellas cuyo visionado se realice de manera gratuita en la Red (streaming) y en el contexto de una campaña de promoción, el pacto va más allá de lo acordado para los directores, ofreciendo el pago de un fijo a los guionistas durante los dos primeros años y un 2% de los beneficios brutos de distribución para el tercero. Otras concesiones de los estudios incluyen la compensación que recibirán los guionistas por aquellos trabajos hechos para la Red que se conviertan en pilotos para televisión.

Se espera que el acuerdo esté listo para el viernes, momento en el que el sindicato convocará una votación de urgencia para el fin de semana entre sus 10.500 miembros.

Un almuerzo entre candidatos optimistas

El hotel Beverly Hilton de Los Ángeles volvió a respirar aires de fiesta con la celebración del almuerzo de los candidatos a la 80ª edición de los Oscar. Por primera vez en esta temporada de premios, marcada por la amenazante sombra de la huelga de guionistas, se respiró un ambiente festivo, más propio de este tipo de acontecimientos. "Parece que han levantado la nube", declaró con tono jovial Carl Bell, uno de los gobernadores de la Academia. Esa nube de la que habla Bell es el posible boicoteo contra la ceremonia de los Oscar, una posibilidad cada vez más lejana. "Se ve muy bien", añadió mucho más optimista Clooney, aspirante al Oscar como mejor actor por Michael Clayton, convencido de que la huelga ya es historia. Su rival en la misma categoría por su trabajo en Promesas del este, Viggo Mortensen, también aprovechó este encuentro desenfadado para subrayar la necesidad de un acuerdo "correcto". Un almuerzo donde Javier Bardem, candidato español como mejor actor secundario por No es país para viejos, prefirió no hablar con la prensa de su más que probable victoria.

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