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Brown pide que el FMI supervise los flujos financieros en el mundo

El cantante Bono y Bill Gates destacan los efectos de la crisis en los más pobres

Las finanzas internacionales necesitan una supervisión global, y el organismo encargado de realizarla debería ser el Fondo Monetario Internacional (FMI). En esta idea coincidieron ayer el primer ministro británico, Gordon Brown, y otros oradores participantes en el Foro Económico Mundial de Davos. El primer ministro británico planteó una reforma a fondo de las instituciones internacionales. Y en ese sentido, pidió transformar el FMI en la institución de supervisión de unas finanzas que cuentan con controladores nacionales, no globales, que muchas veces van por detrás del sector. El FMI debería desarrollar, además, un sistema de alerta temprana capaz de enfrentarse a las crisis.

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Brown no pidió más regulaciones ni, sobre todo, más proteccionismo, sino más transparencia y supervisión global sobre las instituciones y mercados financieros. Hay demasiada poca evaluación independiente de los riesgos, dijo y la capacidad de control nacional no basta en una era global. El ministro de Finanzas de la India, Palaniappan Chidambaram abundó en la idea: la capacidad de supervisión, subrayó, va más despacio que la innovación en este sector.

El primer ministro británico aún hizo otra sugerencia y fue añadir al Banco Mundial la función de tratar del calentamiento global, además de la que ya ejerce respecto al desarrollo. Todo ello acompañado de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU para hacer entrar a nuevos miembros representativos como Alemania, India y Brasil, entre otros.

Las propuestas de Brown están en línea con lo propugnado la víspera por el primer ministro francés, François Fillon, dentro de una revisión de unas instituciones nacidas hace seis décadas, cuando sólo había 60 países en las mismas. Ahora, dijo Brown, hay problemas globales que requieren soluciones globales, como el calentamiento. El británico criticó que si no se toman medidas urgentes para la lucha contra la pobreza, especialmente cuando sube el precio de los alimentos y del petróleo, no se cumplirán los Objetivos del Milenio de la ONU a tiempo, es decir, para 2015. "Estamos ante una auténtica emergencia mundial de desarrollo y pobreza", añadió Brown, quien pidió un esfuerzo no sólo de los Estados, sino del sector privado, de las ONG e incluso de los "grupos de fe".

El gobernante británico fue de los pocos participantes que se refirió al tema de los efectos de la actual crisis en los más pobres, una cuestión a la que también aludieron ayer en Davos el cantante Bono y Bill Gates.

En cualquier caso, la palabra clave ayer en Davos fue la "ralentización" (slowdown) del crecimiento económico de EE UU, y no la temida R de recesión. La idea más extendida fue que quizá EE UU no vaya a una recesión, sino a un frenazo temporal en el que su crecimiento se reduciría a un 1% o un 1,4%. Según Chidambaram, EE UU se puede recuperar rápidamente en dos o tres trimestres. "No va a caer en un crecimiento negativo", aseguró. En general, él y otros participantes consideraron que EE UU está tomando las decisiones adecuadas en términos de recortes de tipos de interés y de estímulo fiscal con los recortes de impuestos pactados por el Congreso y la Administración. Aunque el profesor japonés Takatoshi Iko, con la experiencia de la década de los noventa en su país, expresó dudas. Porque va a seguir la volatilidad. Chidambaram cree, en este sentido, que el frenazo americano afectará a la India, que podría pasar de crecer un 8,9% al año a un 8%. En todo caso, la palabra la tiene ahora el consumidor americano.

Pese a todo, algunos destacados representantes del mundo financiero, como Jerry del Missier, presidente de Barclays, no se mostraron pesimistas. Otros, prudentes, explicaron que "no sabemos dónde están los cadáveres enterrados". Para Missier, la clave es que "un acontecimiento en el mercado financiero acabe convirtiéndose en un acontecimiento económico", y por ahora "no vemos esta confluencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2008