Análisis:
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La catástrofe y cómo combatirla

Superávit fiscal, inversión en infraestructuras, cartas de Pedro Solbes para enfrentar la desaceleración provocada por el pinchazo inmobiliario

En septiembre de 1917, Lenin escribió La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla. Rusia llevaba tres años en guerra, el hambre se extendía y la crisis económica y financiera se había generalizado. Los bolcheviques ya tenían con el libro citado el programa económico para tomar el poder un mes más tarde.

Mariano Rajoy, después de movilizar en las calles a bases y feligreses durante tres años y nueve meses contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero -un remedo de Alexander Kerenski, según el PP -, se apresta a subir al poder a horcajadas de la presunta catástrofe económica.

¿Quién es el único que ha gestionado en este país en los últimos 15 años la única crisis económica y la salida de ella? ¿Acaso no fue Rodrigo Rato, ministro y vicepresidente del Gobierno de José María Aznar? Frío, bastante frío. ¿Quién fue? Pues Pedro Solbes.

Solbes tiene que presentar sus bazas con creatividad, que no humo

Cuando Rato llegó, en mayo de 1996, su preocupación ya era otra: que el crecimiento fuera sostenido. Por eso llevó al gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, por la calle de la amargura. ¿Por qué no bajaba de una vez los tipos de interés y se olvidaba de la inflación para asegurar tasas más elevadas de crecimiento? Porque el Banco de España tenía en aquella época jurisdicción sobre los tipos. No como ahora.

El único con experiencia en una crisis reciente es un funcionario modesto.

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-Yo no sé si somos los más adecuados o no para la gestión de la crisis, eso lo decidirán los ciudadanos, dijo Solbes al diputado del PP Vicente Martínez Pujalte el pasado jueves en el Congreso.

En una época como la actual, ante elecciones en ocho semanas, esa respuesta es débil. Una cosa es que él crea (con toda la razón) que no hay crisis y otra cosa es debatir qué pasaría en el caso de que la hubiera (se llame desaceleración o estancamiento). En Estados Unidos, un candidato con experiencia de haber sacado al país de una crisis económica -como la de los primeros años 90 en España- lo hubiera dicho con orgullo.

"Lo que sí le puedo decir es, primero, que no hay crisis; segundo, que si hubiera crisis y los ciudadanos nos dan la confianza gestionaremos la crisis...", añadió. Se quedó corto. Debió pedir, de manera retórica, claro, la confianza de grupos y ciudadanos.

Entre el asalto al poder que ha impulsado el PP, ahora con la imaginaria "catástrofe que nos amenaza", y la sobriedad e incluso ironía técnica del funcionario hay un enorme vacío. El hombre que logró el superávit fiscal tiene en sus manos todas las cartas -el plan de inversiones en infraestructuras, por ejemplo- para enfrentar una desaceleración provocada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Tiene que usarlas. Y presentarlas con una pizca de creatividad, que no humo.

El vicepresidente del Gobierno Pedro Solbes, en el Congreso, el pasado jueves.
El vicepresidente del Gobierno Pedro Solbes, en el Congreso, el pasado jueves.SANTI BURGOS

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