Quejas por el urbanismo y el ruido

La mayoría de las quejas tramitadas por la Síndic de Greuges en 2006 (en total 1.744 denuncias) hacen referencia a cuestiones urbanísticas (19%), medioambientales (12%) y servicios municipales (16%). En la memoria del Sindicatura de 2006 se recogen 280 quejas vinculadas al ladrillo, principalmente, de usuarios afectados por proyectos que cuestionan la decisión de los ayuntamientos de autorizar PAI sin recursos hídricos garantizados. Gran parte de estas reclamaciones urbanísticas se refieren a abusos cometidos al amparo de la extinta LRAU.

La vivienda, con 55 quejas, también ocupa buena parte del informe del defensor del pueblo de los valencianos. En opinión de la Síndica en funciones, Emilia Caballero, junto a la "frenética escalada de precios" hay otros factores que "agravan las dificultades para acceder a una vivienda", entre ellas cita la escasa promoción pública o privada de las viviendas protegidas, la nula intervención de los Ayuntamientos en el mercado del suelo, la insuficiencia de ayudas públicas o el tímido fomento del alquiler.

El grueso de las quejas del capítulo medioambiental está vinculado a los ruidos provocadas por fiestas o locales de ocio nocturnos. La Síndica también actuará de oficio en los espectáculos de bous al carrer debido a las denuncias presentadas por los protectores de los animales. Otro apartado novedoso son las 23 denuncias presentadas por los riesgos derivados de las antenas de telefonía móvil, cuya instalación se rige por ordenanzas municipales al no haber "normativa autonómica reguladora".

En el apartado sanitario, destacan las quejas sobre la ausencia de servicio de diálisis para niños en Alicante, la falta de anestesia epidural en los hospitales públicos, la demora en la lista de espera en las intervenciones de obesidad mórbida o la falta de ayuda para combatir la esclerosis lateral amiotrófica. Sobre educación, la Síndic reclama un aumento de las plazas de educación infantil y que la presencia de barracones sea "residual". Las consejerías más hostiles con la Sindicatura son las de Educación y Cultura, Territorio, Bienestar Social y Justicia.

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