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El BCE amenaza con subir tipos si los salarios afectan a la inflación

El eurobanco y la Reserva Federal acuerdan una nueva inyección de liquidez

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, arremetió ayer con dureza contra las subidas salariales en la zona euro. Durante su comparecencia mensual, Trichet agitó de nuevo el espantajo de una posible subida de los tipos de interés en la eurozona para atajar el riesgo de una espiral inflacionista, por los temores a que la revisión de los salarios alimente nuevas subidas de precios en Europa. El Consejo de Gobierno del BCE reunido en Francfort decidió dejar los tipos donde estaban, en el 4%. Trichet no utilizó la expresión "fuerte vigilancia", que suele anunciar subidas del precio del dinero con un mes de antelación. Pero reconoció que en la reunión sí se debatió la posibilidad de subir los tipos.

Frente a la tendencia bajista del precio del dinero en EE UU, la máxima autoridad monetaria europea persiste en su idea de no tocar por ahora el precio del dinero. En el ánimo del BCE, la fuerte inflación que aqueja a los países del euro contrapesa el efecto de las turbulencias financieras desde que la crisis hipotecaria norteamericana cruzó el Atlántico el pasado agosto. Trichet explicó que los riesgos sobre la economía "han aumentado". Pero inmediatamente después tiró de ortodoxia e insistió en el postulado del BCE sobre las expectativas de inflación, "cuyo anclaje es la más alta prioridad del Consejo de Gobierno".

En otras palabras: la preocupación por los precios sigue siendo mayor que la posibilidad de un aterrizaje brusco de la economía europea. "El BCE está dispuesto a subir tipos moderadamente como forma de mantener los salarios bajo control", aseguró el economista jefe de Bank of America en Europa, Holger Schmieding.

Hacía seis años que el alza en los precios no llegaba al 3,1% medido en el pasado mes de diciembre. La inflación supera así en más de un punto el 2% considerado idóneo por los economistas del eurobanco. La culpa "es de la reciente dinámica de los precios del petróleo y de los alimentos", según Trichet. Advirtió el francés que el Consejo de Gobierno "sigue preparado para actuar de forma preventiva, para que no se den efectos de segunda ronda y riesgos alcistas para la estabilidad de precios".

La llamada de atención más severa del presidente del BCE recayó sobre los convenios salariales. Los sindicatos alemanes iniciaron ayer las negociaciones sobre los sueldos con peticiones de incremento de hasta un 8% para 1,3 millones de funcionarios en Alemania. Las subidas de la energía y la de los alimentos no deben, según Trichet, abrir la puerta a subidas salariales que no harían sino disparar aún más los precios. El responsable de la política monetaria europea envió "un mensaje urgente a los agentes sociales", en la línea de lo que ha venido haciendo también el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que ya advirtió contra los efectos de las cláusulas de revisión salarial.

Pese a todo, Trichet se mostró confiado en que los datos "fundamentales" de la economía en la eurozona sigan "fuertes", pero destacó también las "inseguridades" de los mercados financieros. El eurobanco espera que no se tuerza la coyuntura pese a la disminución detectada en el crecimiento económico y en la confianza de los consumidores en los últimos meses.

El BCE anunció también que ha decidido inyectar de nuevo liquidez en los mercados, en una operación conjunta con la Reserva Federal de EE UU. El objetivo es "satisfacer la extraordinaria demanda de fondos y normalizar las condiciones del mercado". Como en diciembre, el 17 y el 31 de enero liquidarán sendas operaciones por 10.000 millones de dólares con vencimiento a 28 días. El euro subió ayer hasta superar el listón de los 1,48 dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de enero de 2008