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El Gobierno regional celebra el Dos de Mayo en Nochevieja

Miles de personas reciben 2008 en Sol con anuncios del bicentenario de 1808

Como en los primeros compases de la novela Un día de cólera, en la que Arturo Pérez-Reverte recrea el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 contra la ocupación napoleónica, miles de personas se reunieron en Nochevieja en la Puerta del Sol, ante la sede del Gobierno regional. Su intención, sin embargo, era festiva. Se trataba de conseguir un sitio para celebrar la llegada de 2008, año en el que se conmemora el bicentenario del episodio que inició la Guerra de la Independencia, como bien se encargó de recordar el Ejecutivo de Esperanza Aguirre.

La Comunidad eligió la Nochevieja para publicitar el aniversario del levantamiento popular y, de paso, deslizar su lectura política de aquellos hechos históricos. "Fue el nacimiento de la conciencia de que España es una gran nación de hombres libres e iguales, que quieren ser dueños de su destino", había señalado Aguirre, en su mensaje de fin de año retransmitido por Telemadrid a las 21.00.

En la Puerta del Sol, desde las seis de la tarde y hasta pasada la medianoche, una pantalla gigante en la fachada de la Real Casa de Correos mostraba, entre otras proyecciones, Los fusilamientos del Tres de Mayo y La carga de los mamelucos, pinturas de Francisco de Goya sobre aquellos días de 1808.

Junto a mapas del Madrid decimonónico, la imagen se intercalaba con el lema "nación y libertad", el nombre de la fundación creada por Aguirre para conmemorar el bicentenario del levantamiento contra el invasor francés.

La Comunidad se ha embarcado en una costosa operación de promoción cultural del Dos de Mayo, que incluye la producción, a través de Telemadrid, de una película a la que ha asignado a dedo 15 millones de euros.

Pese a la pantalla gigante, en la Puerta del Sol, no todo el mundo estaba al tanto del bicentenario. La música electrónica que atronaba no invitaba a evocar el siglo XIX. "¿El Dos de Mayo? ¿Y qué pinta hoy?", se preguntaba Laura, mientras se movía para sacudirse el frío."Ni idea de quiénes son Velarde y Palafox", añadía Laura, en referencia a los dos nombres que flotaban en la pantalla de Sol y que recordaban a dos de los militares sublevados en 1808. "Se han anticipado un poco al celebrarlo el 31 de diciembre, pero está bien recordar la historia", añadía Eduardo a gritos hacia las 19.00, cuando la música atronaba desde la mesa de mezclas de DJ Kasol.

La aglomeración ya era considerable hacia las 23.15. Imposible acceder a la plaza desde Preciados o Alcalá, y accesos como Montera estaban cortados. "¿Una pantalla con proyecciones? ¿Dónde?", preguntaba Gennaro desde las aceras de Alcalá, agolpándose con algunos compatriotas de la numerosa colonia italiana que se asomó a Sol. Desde esa distancia sólo se apreciaba el juego de luces que cubría la Real Casa de Correos.

Como en 1808, la acumulación de gente era impresionante, pero lejos de aquellas fechas de violencia, esta Nochevieja se ha cerrado como una velada tranquila, comparada con la de otros años. Según Emergencias 112, hubo menos reyertas (231, frente a 331 de 2006), intoxicaciones etílicas (153, frente a 219), incendios (137, cuatro menos) y accidentes de tráfico (74 frente a 162). Y hasta hubo menos basura: 24.900 kilos de desechos recogidos en Sol (26.500 en la Nochevieja anterior).

Sólo se registró un accidente reseñable, el atropello de un joven de 17 años en la calle de Eduardo Dato. Sufre traumatismo craneoencefálico moderado. Por otra parte, la Policía Municipal impidió que se celebrara una fiesta no autorizada en la Casa de Campo, a la que se preveía una asistencia de 2.000 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de enero de 2008