Editorial:
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Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Un risueño resumen

Zapatero hace balance positivo de sus cuatro años de Gobierno, pero deja cabos sueltos

Ya se sabe que cuando un Gobierno hace balance no peca de modestia. Por tanto, el que hizo ayer José Luis Rodríguez Zapatero sobre los cuatro años de mandato socialista en España no fue excepción. El presidente hizo una exposición risueña de los logros sociales (ley de dependencia, ley de igualdad, matrimonios gay, etcétera) y de la economía, pero no encaró el futuro más allá de augurar que el PSOE ganara las elecciones de marzo por una mayoría amplia, sin descartar eventuales pactos con los nacionalistas catalanes y vascos. El último Consejo de Ministros del año sirvió, además, para la aprobación del aumento del salario mínimo interprofesional a 600 euros mensuales.

Zapatero abundó en datos indudablemente positivos como son la creación de tres millones de empleos, el superávit fiscal del 1,8% y el crecimiento de la economía a una media del 3,7%. Reconoció como negativa, sin embargo, el incremento de la inflación hasta un 4,1%, aunque calificó el alza de coyuntural y se mostró convencido, sin aportar demasiadas razones, de que esa tendencia se corregirá a partir de marzo.

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Tampoco se entretuvo en los nubarrones que se ciernen a raíz de la crisis hipotecaria en EE UU. El Gobierno ha revisado a la baja en dos décimas el crecimiento económico en 2007 (3,8%) y prevé que sea del 3,3% en 2008, debido al ajuste inmobiliario y al descenso del consumo. Las previsiones de la OCDE para el año próximo son menos optimistas y fijan la tasa en 2,5%.

Pasó de puntillas sobre el terrorismo y el modelo territorial, las dos grandes cuestiones que han encrespado de manera insufrible las relaciones entre el Gobierno y el PP durante todo este tiempo. No le falta razón cuando critica al partido de Rajoy por no haber facilitado desde el primer momento el consenso sobre dos materias que deben ser políticas de Estado. En lo que respecta al Estatuto catalán, Zapatero sostiene que una vez que la situación se sosiegue se verán los beneficios de la reforma, algo que está por ver. Para ello habrá que esperar lo que depare el recurso interpuesto por el PP ante el Tribunal Constitucional.

Respecto al terrorismo no se explayó más allá de afirmar que hoy por hoy no hay ninguna expectativa de negociación con ETA y que su voluntad es la de reducir al máximo la capacidad operativa de la banda y su desaparición. Nada nuevo avanzó sobre la eventual ilegalización de ANV. Del proceso de paz en el País Vasco apenas nada. Parece lógico. Ya se ha hablado mucho, y se seguirá hablando en la campaña. Y al final será la ciudadanía quien se pronuncie con el voto.

Quedó claro que el jefe del Gobierno no quiso cometer ayer ningún patinazo como el de hace un año, cuando, 24 horas antes del mortal atentado de Barajas, aseguró que la situación era mejor que antes. Es más, Zapatero confesó que los dos mayores errores que cometió en estos cuatro años habían sido la valoración que hizo hace 12 meses del terrorismo y fijar una fecha para la llegada del AVE a Barcelona.

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