Magnicidio en Pakistán

Benazir Bhutto, asesinada en un mitin

Un suicida mata a la líder opositora de Pakistán y a 16 seguidores en Rawalpindi

"A las 18.16 [hora local, cuatro menos en España], ella expiró", dijo ayer el doctor Abbas Hayat, profesor de Patología en el Hospital General de Rawalpindi, donde Benazir Bhutto falleció en un atentado poco después de participar en un mitin. "Arriesgo mi vida y vengo aquí porque siento que el país está en peligro", había clamado Bhutto durante el acto electoral, para añadir: "La gente está preocupada. Nosotros intentamos sacar al país de la crisis".

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La líder opositora, presidenta del Partido Popular de Pakistán (PPP) y ex primera ministra del país en dos periodos (1988-1990 y 1993-1996) se había dirigido a miles de sus seguidores en un acto público de la campaña para las elecciones legislativas del próximo 8 de enero. "Ella ha sido martirizada", dijo tras su muerte Rehman Malik, un alto cargo de su partido.

Los testimonios del servicio de seguridad del PPP, así como de otros testigos, coincidieron en señalar que un hombre disparó varios tiros al cuello y al pecho de Benazir Bhutto, de 54 años, cuando saludaba a la multitud desde su vehículo todoterreno y se disponía a abandonar el recinto, situado en el parque Liaqat Bagh de Rawalpindi, una ciudad de más de dos millones de habitantes y vecina de Islamabad, la capital de Pakistán.

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Al parecer, el asesino realizó tres disparos. El oficial de policía Mohammad Shaid, citado por la agencia Reuters, también informó de que "el suicida disparó primero contra ella y luego accionó la carga explosiva que llevaba encima".

La ex primera ministra fue trasladada inmediatamente al hospital, donde ingresó cadáver. Instantes después del tiroteo y en medio de una enorme confusión, el suicida accionó la carga explosiva que portaba y causó la muerte de, al menos, 16 personas que habían acudido al acto político y un número indeterminado de heridos, según manifestaron portavoces de la policía de Rawalpindi. Seguidores de Bhutto se manifestaron en los alrededores del centro sanitario al grito de "Musharraf, perro" y acusaron al presidente de Pakistán de haber instigado el asesinato de la líder opositora.

Nahid Khan, uno de los ayudantes más cercanos a Bhutto, gritaba desconsoladamente en los pasillos del hospital de Rawalpindi, con los ojos hinchados, mientras grupos de enfermos lloraban y daban el pésame a los colaboradores de la líder política. Los restos mortales de la política asesinada fueron trasladados anoche desde el hospital de Rawalpindi hasta una base militar. Desde esas instalaciones del Ejército el cadáver será transportado hasta la ciudad de Larkana, donde previsiblemente será enterrada.

A diferencia de la versión del servicio de seguridad de Bhutto, un portavoz del Ministerio del Interior paquistaní, Javed Ceema, comentó que, tal vez, la líder opositora hubiera fallecido a consecuencia de las heridas producidas por la metralla del chaleco-bomba que hizo explotar el suicida.

El atentado tuvo lugar junto a una puerta principal del parque de Rawalpindi. Poco después de su regreso del autoexilio, a mediados de octubre, un doble atentado suicida mató a unas 130 personas que se habían congregado en las calles de Karachi, la mayor ciudad de Pakistán, para celebrar la llegada de Bhutto. Con motivo de su retorno, el Gobierno paquistaní advirtió que ella afrontaba amenazas para su seguridad.

En aquella ocasión y tras comprobar los efectos de la carnicería del atentado, la ex primera ministra afirmó que había regresado a Pakistán para ayudar al retorno de la democracia y criticó a los sectores que se oponían a las libertades. Tanto los islamistas radicales, que arremeten contra la línea política favorable a Occidente del presidente Pervez Musharraf como los servicios secretos del régimen paquistaní figuran entre los enemigos del PPP, a juicio de los analistas. La policía paquistaní no había ofrecido anoche ningún indicio sobre la identidad del suicida o su filiación política. La página oficial del Gobierno paquistaní se limitaba a decir que se había tratado de un "ataque terrorista".

El también ex primer ministro y líder de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz, Nawaz Sharif, dijo ayer que el atentado revela un "grave fallo de seguridad" por parte del Gobierno y pidió la dimisión de Musharraf. Al mismo tiempo, Sharif convocó una huelga general en Pakistán para hoy como forma de protesta contra el Gobierno y anunció el boicoteo de los comicios del 8 de enero. En declaraciones a la BBC, había acusado al régimen de no adoptar las medidas necesarias para proteger a Bhutto. "La celebración de elecciones libres y justas", manifestó Sharif en Rawalpindi, "no es posible en presencia de Pervez Musharraf. Tras el asesinato de Benazir Bhutto, anunció que la Liga Musulmana-Nawaz boicoteará las elecciones". Sharif había participado ayer también en actos de campaña de su partido en Rawalpindi.

"El asesinato de Benazir", declaró Farzana Raja, un dirigente del PPP de Bhutto, "es la acción de aquellos que quieren desintegrar Pakistán porque ella era un símbolo de unidad. Ellos han acabado con la familia Bhutto, ellos son enemigos de Pakistán".

El padre de la política asesinada, Zulfikar Ali Bhutto, fue el primer jefe de Gobierno elegido democráticamente y fue ejecutado precisamente en Rawalpindi, en el año 1979, tras ser destituido por un golpe militar. Por su parte, Benazir Bhutto fue la primera mujer que llegó a ser jefa de Gobierno en un país de mayoría musulmana.

El presidente Pervez Musharraf, que el 15 de diciembre pasado levantó el estado de excepción tras renunciar a su condición de militar y de jefe del Ejército, condenó "en los términos más firmes posibles el ataque terrorista" y emplazó a los paquistaníes "a la calma para hacer frente a esta tragedia y dolor con una renovada resolución para continuar la lucha contra el terrorismo". El gobernante decretó tres días de luto oficial en todo el país.

Musharraf pactó el pasado otoño el regreso de Bhutto a Pakistán y la posibilidad de que la ex primera ministra pudiera presentarse a las elecciones. A cambio de amnistiar a Bhutto de los cargos de corrupción que pesaban contra ella y contra su marido durante sus años en el poder, la líder del PPP respetó las reglas del juego y el calendario electoral marcados por el presidente Musharraf. En todo momento, Benazir Bhutto se presentó a lo largo de los últimos meses como una respuesta a los graves problemas de un país que resulta clave en la estrategia de lucha contra el terrorismo mundial y decisivo para la estabilidad de toda Asia.

Asimismo la líder opositora, que aspiraba a ser primera ministra de nuevo, ofrecía un perfil democrático y moderado para Pakistán, que está gobernado por los militares desde hace ocho años. Graduada en las universidades de Harvard y de Oxford, Benazir Bhutto contaba con el respaldo incondicional de los Gobiernos de Washington y de Londres.

Un seguidor de Benazir Buttho llora entre los cadáveres de las víctimas del atentado suicida de ayer en Rawalpindi en el que la ex primera ministra resultó muerta.
Un seguidor de Benazir Buttho llora entre los cadáveres de las víctimas del atentado suicida de ayer en Rawalpindi en el que la ex primera ministra resultó muerta.AFP
Uno de los asistentes al mitin, poco después del atentado.
Uno de los asistentes al mitin, poco después del atentado.AP
La ex primera ministra de Pakistán fallece tras sufrir otro atentado en la ciudad de RawalpindiVídeo: CNN+

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