EL OBSERVADOR GLOBALColumna
i

Fidel Castro en la Red

No es que el título prometa una lectura liviana: "Reflexiones del Comandante en Jefe". En efecto, estos textos no tienen ni la irreverencia ni la informalidad que caracteriza a los blogs. Aun así, los escritos que Fidel Castro cuelga semanalmente en la Red tienen mucho en común con los blogs: comenta noticias muy variadas, discute eventos que le irritan o que le alegran, a veces escribe de cosas que sólo le interesan a él y, por supuesto, elogia a sus amigos y critica a sus adversarios. Fidel Castro, además, usa sus textos para influir sobre la transición que vive Cuba. La semana pasada, por ejemplo, escribió: "Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes". Esto, por supuesto, causó algo de sorpresa a quienes le han visto aferrarse a su cargo durante cuarenta y nueve años. Seguramente la frase también fue leída con interés por los jóvenes miembros de su Gabinete cuya carrera se ha visto obstruida por la designación de Raúl Castro quien, a los 76 años, es el hermano más joven a quien Fidel ha, finalmente, abierto el paso.

Raúl Castro es el sucesor, pero aún no sabemos cuánto poder tendrá

Más información

Pero uno de los riesgos de tener un blog es revelar, sin quererlo, más de lo que conviene. Y a pesar de que el suyo no es, stricto sensu, un blog, esto también le pasa al Comandante en Jefe: sus reflexiones a veces son más interesantes por lo que omiten que por lo que incluyen. En ellas nunca aparece Raúl Castro, por ejemplo.

En esta omisión hay reverberaciones de la enmudecida pero inevitable batalla que se está llevando a cabo para definir quién mandará en Cuba. Ya sabemos que Raúl Castro es el sucesor. Pero lo que aún no sabemos es cuánto poder tendrá, con quién lo compartirá o qué hará con ese poder. ¿Seguirá Cuba un modelo parecido al de China? Allí las Fuerzas Armadas controlan muchas de las empresas que prosperan cada vez más comerciando con el mundo capitalista. Se dice que Raúl Castro, muy cercano a los militares, favorece esta orientación. ¿O será la Cuba del futuro más cercana al viejo sueño socialista de Fidel? Este sueño, dicen sus partidarios, finalmente, será hecho realidad gracias a la generosidad de Hugo Chávez (cuyos subsidios son ya comparativamente superiores a los que recibía Cuba de la Unión Soviética de Brezhnev). Naturalmente, Fidel prefiere que su legado se parezca más a su sueño original que al de una China demasiado entusiasmada con los mercados y la globalización.

Éstos son los dos principales bloques en pugna. Las facciones enfrentadas en esta batalla ya están formadas y maniobran colocando sus fuerzas leales en distintos ámbitos de la burocracia, las Fuerzas Armadas, el Partido Comunista y los servicios de inteligencia. Además de Raúl Castro, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque y el general Álvaro López Miera son algunos de los personajes que participan, con cautela, discreción e inteligencia en esta batalla. Oiremos a mucho de ellos.

Además de controlar los avances y movimientos tácticos de las fuerzas rivales, estos líderes tendrán también que preocuparse de dos importantísimos jugadores extranjeros: Venezuela y Estados Unidos.

El comercio entre Cuba y Venezuela ha llegado a 7.000 millones de dólares (4.900 millones de euros). No hay duda de que si no fuese por la generosidad de Hugo Chávez, Cuba estaría postrada por una seria crisis económica. Chávez controla la salud económica de la isla y es ingenuo suponer que se abstendrá de influir en la política cubana. Por ello, los subsidios de Venezuela pueden ayudar a retrasar cualquier cambio que aleje a Cuba del legado fidelista. Quizá por esto la relación de Hugo Chávez con Raúl Castro no es tan exuberante y cálida como la que tiene con Fidel. Raúl desea más reformas que las que Chávez le va a permitir.

El otro jugador que puede causar una profunda desestabilización en Cuba es Estados Unidos. Tal desestabilización no sería producida por un ataque militar o por una política sistemática, sino por la decisión de la superpotencia de darle a Cuba la importancia que realmente tiene en el mundo: muy poca. Esto implica que Washington por fin reconozca que no debe seguir desgastándose en un embargo económicamente inútil y políticamente contraproducente.

Y nada puede desestabilizar tanto a Cuba como la eliminación del embargo: más comercio, inversiones, remesas de dinero de los cubanos expatriados a sus familiares, intercambios de estudiantes, turistas y viajeros yendo y viniendo; mejores comunicaciones, más información... Toda una pesadilla para quienes comparten el sueño socialista de Fidel.

Fidel Castro ha contado con la suerte de tener diez presidentes estadounidenses dispuestos a mantener el embargo económico, lo cual le ofreció durante décadas la mejor excusa para justificar sus fracasos. Raúl no correrá la misma suerte. El embargo estadounidense a Cuba es una especie en vías de extinción. Pero los blogs no. Por eso, quizá Raúl haría bien en comenzar uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de diciembre de 2007.

Lo más visto en...

Top 50