La Cámara alta aprueba el uso de todas las lenguas oficiales

La legislatura acaba hoy para el Senado y lo hace con una nueva promesa de revisión de sí mismo para la próxima temporada. La Entesa Catalana aportó ayer, por medio de una moción, un nuevo eslabón a la cadena de buenos propósitos que desde hace años trata de llegar a una reforma del Senado para que responda a la realidad autonómica. La moción, aprobada por todos los grupos menos el PP, pedía iniciar los trabajos de esa reforma. Pero también que se permita el uso de todas las lenguas oficiales en la Cámara alta. Para poner esto en marcha no es necesaria una reforma constitucional (el principal obstáculo para reformar el Senado). El PSOE votó sin matices a favor. Disueltas las Cortes dentro de pocos días, la moción no obliga al próximo Senado que salga de las urnas.

Actualmente, la Comisión de Comunidades Autónomas del Senado ofrece un espectáculo poco conocido, pero digno de ver. Parlamentarios españoles se escuchan unos a otros con auriculares, con traducción, porque en esa comisión se pueden utilizar sin límite el catalán, el euskera y el gallego. Lo pudieron comprobar catalanes y valencianos en la tramitación de sus estatutos. De ponerse en marcha la moción, esta imagen se extendería a toda la Cámara, pleno incluido. Los españoles podrían ver preguntas al presidente del Gobierno en euskera, por ejemplo.

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Sobre la firma

Pablo Ximénez de Sandoval

Es editorialista de la sección de Opinión. Trabaja en EL PAÍS desde el año 2000 y ha desarrollado su carrera en Nacional e Internacional. En 2014, inauguró la corresponsalía en Los Ángeles, California, que ocupó hasta diciembre de 2020. Es de Madrid y es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense.

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