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La paz tropieza con la depresión de la economía palestina

La conferencia de donantes se abre hoy bajo la sombra del escepticismo

Trece años después de nacer la Autoridad Palestina y tras la aportación de miles de millones de euros, la depresión económica de los territorios ocupados alcanza cotas sin precedentes. Para mitigar las crecientes penurias y con el fin de fortalecer al presidente Mahmud Abbas en su guerra abierta contra Hamás, delegaciones de Europa, EE UU, países árabes, ONU, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional se dan cita hoy en París, donde arranca la conferencia de donantes para Palestina. Lo hace bajo la sombra del escepticismo. Porque cada día son más quienes se apuntan a la tesis de que las ayudas financieras, por cuantiosas que sean, resultan estériles si no se acompañan de la presión política para resolver el conflicto que enfrenta a Israel con los palestinos.

La ayuda financiera sin presión política al Gobierno israelí resultará inutil

Alemania sostiene que "el desarrollo sólo se logrará si se avanza hacia la paz"

El Banco Mundial, la Cruz Roja y decenas de ONG vienen advirtiendo de que el caudal de fondos -el primer ministro palestino, Salam Fayad, ha pedido 3.800 millones de euros para el periodo 2008-2010- será poco más que un alivio a las enormes carencias de los civiles palestinos. Si no se presiona al Gobierno de Ehud Olmert para que elimine los 560 controles militares y bloqueos de carreteras que convierten en un tormento la vida cotidiana en Cisjordania, semejante aportación desaparecerá -no sería la primera vez- en un pozo sin fondo. De los 3.800 millones, 2.700 serían destinados a los gastos corrientes del presupuesto palestino, y el resto a proyectos industriales, comerciales y turísticos para relanzar la economía.

De poco servirán mientras los campesinos palestinos no puedan vender sus verduras y frutas en los mercados de Cisjordania, mientras las empresas sean incapaces de transportar sus productos, mientras los hospitales no puedan funcionar con normalidad, mientras los estudiantes no puedan acudir a las universidades. Las ayudas sólo perpetuarán el agónico declive que padecen los 2,5 millones de habitantes de Cisjordania bajo el régimen de los check-points.

No es nada frecuente que la Cruz Roja se pronuncie sobre asuntos políticos. Sin embargo, con motivo de la conferencia de París, se ha lanzado a tumba abierta. "¿Por qué llamamos a la acción política? Porque realmente no creemos que la ayuda humanitaria pueda resolver el problema. Las medidas impuestas por Israel provocan un enorme coste humanitario y dejan a la población con lo justo para sobrevivir, pero no lo suficiente para vivir dignamente. La población civil se ha convertido en rehén del conflicto", afirmó el jueves Beatrice Megevand, directora de operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja para Oriente Próximo. "Si Israel no elimina los obstáculos al comercio, no será posible el crecimiento económico", añade el documento que presentará en la conferencia el Banco Mundial.

Gobiernos como el alemán también abonan las dudas. "El desarrollo sólo se logrará si realmente se avanza en el proceso de paz, si el crecimiento económico no es obstruido por las barreras, si se detiene la expansión de asentamientos y si se supera la división interna palestina", opinó el ministro de Desarrollo Heidemarie Wieczorek-Zeul.

No es previsible a corto plazo que el Ejecutivo de Olmert dé su brazo a torcer. El Ejército y el ministro de Defensa, Ehud Barak, se oponen a levantar esas restricciones. Lo dejó muy claro ayer el primer ministro israelí: "Apoyamos la revitalización de la economía palestina, pero no a expensas de la seguridad de Israel. El tema principal es la capacidad de la Autoridad Palestina para erradicar el terrorismo".

El problema es que Abbas es incapaz de garantizar esa seguridad, aunque sus cuerpos policiales han detenido desde junio a centenares de miembros de Hamás en Cisjordania. Y es que el Gobierno israelí hace responsable al presidente palestino de los ataques con cohetes desde Gaza y le advierte de que si dialoga con los islamistas, la negociación surgida de la conferencia de Annapolis será abortada. Gaza y Hamás, como sucedió en la ciudad estadounidense, serán hoy marginadas en París, aunque estén en mente de todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de diciembre de 2007