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Javier Bardem ya apunta al Oscar

Su candidatura al Globo de Oro prolonga su momento de gloria en Hollywood

Pasa por La Habana y se marca unas declaraciones en el diario Granma contra Bush, Blair y Aznar ("Habría que juzgarlos por crímenes de guerra"). Mira las noticias y oye su nombre como ganador de un premio. Descuelga un teléfono y le llaman para contratarle Amenábar, Milos Forman, los hermanos Coen o Woody Allen. Piensa en sus últimas películas y le salen de un tirón Mar adentro, Los fantasmas de Goya, No es país para viejos, El amor en los tiempos de cólera y Vicky Cristina Barcelona. Atisba su futuro profesional y rumia los nombres de Francis Ford Coppola y del musical Nine. Se va de vacaciones con Penélope Cruz y escoge las islas Maldivas. Si la vida de Javier Bardem (Las Palmas, 1969) no es perfecta, desde luego se acerca mucho.

Ayer el actor redondeó una semana de gloria -otra más- con su candidatura a los Globos de Oro al mejor actor secundario gracias a su trabajo, propio de un orfebre, en No es país para viejos, de Ethan y Joel Coen. Su personaje de Anton Chigurh, un terminator del mal, un hombre con un solo objetivo (matar), seco, sin palabras, en la estela de otros papeles contundentes escritos por el novelista Cormac McCarthy, autor del libro que cimenta el filme, sólo le está dando parabienes. Ya son suyos los premios de la Asociación de Críticos Cinematográficos de Nueva York, de Washington DC, de la Sociedad de Críticos de Boston y de los Críticos en Internet, también con sede en Nueva York. Y eso sólo en los últimos siete días. Se le escapó el galardón de los Críticos de Los Ángeles, a estas alturas una minucia. Proseguimos con la pedrea: es candidato en las listas de los Críticos de Chicago, y como miembro del reparto, tiene su cacho del pastel en el galardón que la Junta Nacional de Críticos dio al thriller de los Coen como mejor interpretación colectiva.

En un comunicado enviado ayer por la productora Miramax, Bardem agradeció la selección y remató: "Siempre fue un sueño rodar con los Coen y ser reconocido por mi trabajo en una de sus películas, un auténtico honor".

Bardem ya sabe de qué van los Globos de Oro, los premios que otorga la Asociación de Periodistas Extranjeros en Hollywood. Fue candidato en 2001 con Antes que anochezca, la estremecedora biografía del poeta cubano Reynaldo Arenas, y en 2005 con otro desgarrador biopic, Mar adentro, de otro poeta, Ramón Sampedro. Dramotes duros. Como si su rostro cincelado no valiera para la comedia (cosa que sí demostró en Boca a boca). En la campaña Que Bardem triunfe en Hollywood, el intérprete sabe que las cosas no son fáciles. Tendrá que trabajarse a los académicos para ganar el Oscar, ahora como mejor secundario. "Con Julian [Schnabel, director de Antes que anochezca] estuve siete meses de promoción, era una película más pequeña", recordó en La Habana sobre su única selección a los premios de la Academia de Hollywood. La estrategia es muy diferente con No es país para viejos, que en su opinión no necesita "tanta compañía".

Eso no quita que requiera apoyo, y Bardem ataca Estados Unidos por tierra, mar y aire. En la revista Vanity Fair aparece su rostro sonriente junto al título El código Bardem. El mensual Esquire, en su edición yanqui, le lleva en portada sujetando un chihuahua al estilo Paris Hilton y vestido de Ralph Laurent. MovieMaker, dedicada íntegramente al mundo del cine, tiene al español en portada. Variety le compara ya con Robert Mitchum. Y esto sólo en el último mes. ¿Quién se atreve a chistarle? En los Globos de Oro, Casey Affleck (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford), Philip Seymour Hoffman (La guerra de Charlie Wilson), John Travolta (Hairspray) y Tom Wilkinson (Michael Clayton). No son contrincantes fáciles, pero sin reto la gloria no tiene gracia.

La sutileza de Iglesias

Junto a Bardem se ha colado otro de los habituales de los premios cinematográficos de las grandes ligas, el compositor Alberto Iglesias (Donostia, 1955). Suya es la partitura de Cometas en el cielo, de Marc Foster, otro drama basado en un best seller. El talento para absorber todo tipo de sonidos le valió a Iglesias rozar el Oscar con El jardinero fiel (2005), un drama que se desarrollaba en Kenia, y para llegar por primera vez a los Globos de Oro con más sufrimiento, el de los niños afganos que protagonizan Cometas en el cielo. Para Iglesias y Bardem las dudas, al menos para estos galardones, se resolverán el 13 de enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 2007