Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los conductores de autobuses de Córdoba protestan por las agresiones

Condenado por empujar a un chófer que le recriminó por aparcar mal

Quince minutos llevaba esperando José Antonio Molina, conductor de la empresa municipal de autobuses de Córdoba, a que el dueño de una furgoneta retirara el vehículo que había aparcado en doble fila para poder seguir su ruta por la calle San Fernando. Apareció el propietario de la furgoneta. Discutieron y el chofer acabó por los suelos después de recibir un empujón. "Estamos expuestos a las agresiones de fuera y de dentro del autobús", dijo ayer Molina tras acudir al juicio en el que su agresor fue condenado.

Casi a la misma hora en la que José Antonio Molina asistía a la vista oral, unos 70 conductores de Aucorsa se concentraron a las puertas de la sede la empresa municipal de autobuses para protestar contra las agresiones. Dos en una semana: La de Molina fue el cuatro de diciembre y la de otro compañero, Cristóbal Jiménez, el 30 de noviembre. Y ambas en pleno centro de la capital cordobesa.

"Las agresiones psíquicas y las amenazas son constantes", dijo ayer el presidente del Comité de Empresa, Aurelio Heredia. "Padecemos unos riesgos que no se conocen". Y se desconocen en gran medida porque los trabajadores no denuncian si las agresiones no llegan a mayores.

El Ayuntamiento tiene previsto que los nuevos autobuses que se adquieran lleven mamparas de seguridad, una medida que aplaude el comité de empresa. Sin embargo, María Ángeles Luna, la concejal socialista que preside Aucorsa, afirmó ayer que las dos agresiones registradas en sólo una semana son "un hecho aislado", ya que no le constan que se hayan dado más casos recientemente.

A raíz de estos dos últimos sucesos, los sindicatos han reclamado al Ayuntamiento más seguridad. La línea ocho es "conflictiva", según Heredia, y por eso los conductores que trabajan por las noches van acompañados de vigilantes en esa ruta. Heredia pidió ayer que la misma medida se aplique en la línea seis. Los sindicatos reclaman también que se instalen cámaras de seguridad.

Las líneas más peligrosas de Andalucía

Estas son las líneas más conflictivas de tres capitales:

- Granada. Los trabajadores de Rober, la empresa concesionaria del servicio de transporte urbano, han pedido la paralización de determinadas líneas, algo que ha rechazado la Delegación de Empleo. La empresa estudia ahora la viabilidad de la instalación de cámaras en los vehículos. En el último mes se ha producido una decena de actos vandálicos contra autobuses urbanos, generalmente contra los que cubren las líneas 1 y 20.

- Cádiz. Los conductores se quejaron hace un año de las agresiones. Policías y agentes de seguridad privada subieron a los vehículos y vigilaron las paradas. El último incidente de importancia se registró hace algo más de un mes, en la línea que une Cádiz con la barriada del Río San Pedro, en Puerto Real. Unos jóvenes atacaron al chófer para robarle la caja. Las líneas más inseguras, según los trabajadores, son las que circulan por Cádiz y las que unen la ciudad con San Fernando las mañanas de los fines de semana.

- Sevilla. Una decena de conductores de la empresa municipal de autobuses (Tussam) fue víctima este año de agresiones o ataques de usuarios o conductores de otros vehículos, según fuentes del comité de empresa. La mayoría de agresiones se produjeron tras discusiones con conductores de otros vehículos por cuestiones de tráfico. Las mismas fuentes contabilizan hasta 200 ataques a autobuses, especialmente al sufrir el impacto de piedras u objetos contundentes en la luna delantera o en los ventanales laterales. El 80 % de los autocares sevillanos cuentan con mamparas de protección para los conductores.

"Me agarró del cuello y tumbó a una señora"

Cristóbal Jiménez, un hombre de 40 años que lleva desde 1990 como conductor de Aucorsa en Córdoba, ha sufrido dos agresiones en el puesto de trabajo. Una hace diez años. La última, el 30 de noviembre pasado. "La primera no la denuncié, porque si no son graves no las denuncias, pero la del otro día sí, porque me agredió a mí y a la señora que estaba detrás sentada".

Fue en la línea 12 en la parada de la plaza de Las Tendillas. Al subir por la calle Alfonso XIII, una vía bastante estrecha, Jiménez utilizó la bocina para avisar a dos peatones de que el vehículo iba a pasar. Y a uno de ellos no le sentó bien el bocinazo. "Este señor, que estaba un poco bebido, se sentiría ofendido o se asustaría".

Cuando las puertas se abrieron, subió al autobús y agarró por el cuello al conductor. "Me dijo que si estaba loco, que casi le atropello. No entraba en razones. Me amenazó y una pasajera se levantó en mi defensa. El hombre me soltó y se lanzó encima de la señora. La agarró de un brazo, del cuello y la tumbó literalmente en el asiento".

En la concentración de ayer de los trabajadores de Aucorsa era fácil encontrarse con más relatos de agresiones. Como el de José Antonio Cantilla, otro chofer de 26 años. A él le agredieron durante la pasada feria de mayo.

"Acabé con la cara y el brazo llenos de arañazos". Y no hubo forma de que la policía detuviera a sus agresores. "Le pedí los datos a los pasajeros para poder ir a juicio... Pero ni uno de los 50 me dio su nombre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de diciembre de 2007

Más información