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Efectos de la crisis financiera

Bush sale al rescate de los propietarios que no pueden pagar la hipoteca

Las entidades bancarias congelarán los tipos de interés durante cinco años

Wall Street miró ayer hacia Washington, donde el presidente George Bush desveló los detalles de un plan de rescate por el que las entidades hipotecarias congelarán temporalmente los intereses que aplican a determinados créditos a tipo variable, cuando el año que viene empiecen a revisarse sus condiciones de pago. Se quiere evitar así la llega de una oleada de embargos que podría dejar a cerca de un millón de familias sin hogar y descarrilar la economía.

El próximo año, un millón de familias tienen que revisar sus créditos

El plan se basa en un acuerdo "voluntario" que empezó a negociarse la semana pasada entre el Departamento del Tesoro con los grandes bancos hipotecarios de EE UU. Se calcula que el año que viene, entorno a un millón de propietarios estarán sujetos a ajustes de sus créditos, lo que podría crear dificultades financieras a gran parte de estas familias y rebajar el valor de sus viviendas.

El tipo de una hipoteca variable arranca en el 7% y puede revisarse al alza hasta el 13%. Hoy en día, la tasa de morosidad es del 5,59%. En el caso concreto de la hipotecas subprime o de alto riesgo, esos retrasos en el pago afectan al 14,8% de los créditos, según la Mortgage Bankers Association. El 4,72% de estos préstamos tenían ya abiertos procedimientos de embargo en el tercer trimestre. Florida y California son los Estados de la Unión más afectados.

El plan pretende, en síntesis, congelar durante cinco años el incremento de los intereses, para reducir la morosidad. La Casa Blanca quiere parar así la llegada de una oleada de embargos que podrían minar la expansión económica y llevar a EE UU hacia la recesión, si la crisis que estalló la pasada primavera afecta a los hábitos de consumo. De éste dependen dos tercios del crecimiento. La ayuda, en todo caso, es limitada. A ella podrán acceder propietarios que compraron sus viviendas entre el primero de enero de 2005 y el 31 de julio de este año, cuyas hipotecas serán revisadas entre 2008 y 2010.

Además, los beneficiarios no podrán llevar más de 60 días de retrasos en sus pagos y deben demostrar a los bancos que no pueden permitirse un aumento en los tipos de interés que le fijaron al inicio. La otra opción es que negocien otra hipoteca.

El presidente aseguró que estas medidas "aportarán un alivio rápido" a las familias que no se pueden permitir los pagos. "Los propietarios se merecen nuestra ayuda. Y este paso es una respuesta a un problema muy serio", remachó George Bush, mientras dejaba claro que esto no debe interpretarse como una intervención del Gobierno en el sector hipotecario, porque el sector bancario participará de forma voluntaria.

Al plan podrían acogerse 1,2 millones de propietarios "responsables". Se calcula que unas 775.000 familias podrían perder sus hogares durante los próximos dos años si se mantiene la situación tal cual. George Bush dejó claro que el plan no ayudará a los especuladores o a los que compraron sabiendo que no podían permitírselo. Y aseguró que EE UU cuenta con una economía los suficientemente "sólida, dinámica y flexible para capear el temporal". Bush ya presentó las líneas de actuación durante el verano y espera que el Congreso también actúe.

La crisis provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria e hipotecaria, que ha obligado a la Reserva Federal a recortar los tipos de interés en dos ocasiones, está saltando entre tanto a la arena política. Los aspirantes de la oposición demócrata a ocupar el despacho oval, metidos en plena campaña, defienden también esta idea de la congelación de los intereses, que consideran un paso en la buena dirección. Sin embargo, creen que la acción de la Casa Blanca es demasiado tímida.

El ala republicana también dice que hay que hacer algo "drástico" y "rápido". Wall Street parece sentirse cómoda con la fórmula pactada por el Tesoro y los bancos, porque ayuda a aliviar la presión. Pero como dijo el propio Bush, no es "la solución perfecta". En el parqué se teme que, en la práctica, este remedio acabe enredando a los propietarios en complejos procesos burocráticos, porque la estructura de esta industria hace muy difícil distinguir a los posibles beneficiarios de esta ayuda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de diciembre de 2007