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El éxito finés en la Costa del Sol

Cerca de 180 niños y niñas y 29 profesores, casi todos muy rubios y con ojos claros, celebraban ayer el 90º aniversario de la independencia de Finlandia cantando a coro Sininen on taivas, una tonada tradicional de ese país. La escena no se producía en Helsinki o en Laponia, sino 4.300 kilómetros más al sur, en la Escuela Finlandesa de Fuengirola (Málaga), fundada en 1991 y que aplica los mismos principios que han llevado a Finlandia a liderar el informe PISA.

En esta escuela finesa de la Costa del Sol, los alumnos mayores, de 17 años, reciben clase en un barracón de obra, similar al que también acoge los 3.000 volúmenes de la biblioteca. Sin embargo, el centro es una demostración de que el éxito educativo no viene dado tanto por tener unas instalaciones lujosas o un ordenador por cada dos alumnos como por contar con unos profesores bien formados y con un sistema que se mantiene estable en el tiempo.

La profesora de Educación Especial Hilkka Asteljoki asegura que el secreto de los buenos resultados de Finlandia -sólo el 0,5% de los alumnos no termina la educación básica- reside en tener "profesores muy bien formados" y en "cuidar especialmente a los alumnos más rezagados". Todos los docentes son licenciados en Pedagogía y posteriormente se especializan en la materia que imparten. "Los profesores tienen libertad para preparar sus clases como prefieran, y son profesionales muy respetados socialmente", afirma. Todos los estudiantes reciben exactamente la misma formación en todo el país, con especial hincapié en los idiomas, en las materias científicas y en la música, las artes y las manualidades. "Somos muy estrictos con el buen comportamiento y los buenos modales y les mandamos bastantes deberes para casa, porque el trabajo independiente es muy importante", concluye Asteljoki.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 2007