La cara y la cruz del Informe PISA en España

Andalucía sigue a la cola por la masificación y la escasez de profesores

La región con más población estudiantil prevé incorporar a 15.000 docentes en cinco años

Los alumnos andaluces siguen a la cola del país en dominio de las ciencias según el nuevo informe PISA. Tres años después, Andalucía permanece la última de las diez comunidades evaluadas con 474 puntos en la escala de ciencias. La única región por debajo de la media española, de 488 puntos. Las críticas a la política educativa de la Junta de Andalucía arreciaron ayer, pero los actores educativos no se mostraron sorprendidos. Al parecer, se veía venir en una comunidad que otros indicadores educativos ya dejan en los últimos puestos, por ejemplo, en el de abandono educativo temprano: un 36,8% de los jóvenes andaluces deja de estudiar después de los 16.

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Pero también conviene recordar que se trata de la comunidad con mayor población escolar -más de 1,4 millones de alumnos en enseñanza no universitaria- en la que a pesar de su esfuerzo inversor -invierte un 4,7% de su PIB en educación, por encima de la media, según datos de 2002-, el gasto por alumno se queda por debajo de la media. En cualquier caso, algunos expertos creen que el gasto no ha estado bien dirigido.

"Los datos son muy malos y ponen de manifiesto que las reformas no han sido las adecuadas. Ya avisamos de que había que invertir en profesorado para disminuir la ratio [número de alumnos por cales] y menos en ordenadores. Pero no se hizo", censura José Blanco, secretario general de Enseñanza de CC OO. A pesar del incremento del 34% en el presupuesto en educación desde 2005, el esfuerzo inversor no ha dado sus frutos.

El dinero se ha destinado para los nuevos centros bilingües, las necesitadas infraestructuras de los colegios y los programas de informatización en las aulas que llegan al 30% de los centros. Pero la situación educativa de la región padece una ratio de alumnos por clase de entre 30 y 35 alumnos y es ahí donde se resiente la labor de los 90.000 docentes.

Luis Rico, catedrático de didáctica de las matemáticas en la Universidad de Granada, añade la "ineficaz" cualificación del profesorado como razón del suspenso. "Mi diagnóstico es que el profesorado está cualificado teóricamente pero es ineficiente al enseñar a utilizar los conceptos", razona.

El informe PISA destaca las distintas velocidades que padecen los alumnos y cómo el 23% figura por debajo del nivel 2, además del déficit de alumnos con elevado rendimiento (sólo un 3%). "Desastroso. Por desgracia era lo esperable y el informe resalta que hay que ponerse manos a la obra, aunque es cierto que la situación ya era muy mala". Pilar Triguero, presidenta de la asociación de padres por la enseñanza pública, Codapa, otorga un suspenso a la Consejería de Educación, aunque valora algunas de las nuevas medidas.

La Ley de Educación de Andalucía (LEA) acaba de entrar en vigor y prevé aumentar hasta 15.000 profesores en cinco años. "Habría que adelantar algunas medidas de la ley con un plan de choque para mejorar el capital humano cuanto antes y reducir la masificación que padecen las aulas", critica Blanco.

Pese al aluvión de críticas, la consejera de Educación, Cándida Martínez, se negó a valorar los datos "hasta que la OCDE publique los datos", alegó. Martínez se limitó a reconocer que el éxito escolar "debe mejorarse procurando que cada vez más jóvenes culminen sus estudios con bachillerato o FP".

El líder del PP en Andalucía, Javier Arenas, pidió directamente su dimisión. "Debería haber dimitido hace muchísimo tiempo y el informe demuestra el claro fracaso del sistema educativo andaluz". Todos los estudios coinciden en el bajo nivel de conocimientos de los alumnos, sostuvo.

La nueva ley asume ahora el reto de levantar cabeza tras el segundo suspenso. El casi millón y medio de alumnos andaluces tiene ahora la oportunidad de mejorar los pobres resultados.

Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo

Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.

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