A través de la boca

"El médico me lo propuso con tanta seguridad que no me pude negar". Mercé Fondevilla tiene 77 años, y se ha convertido en la primera paciente española a la que se le ha extraído la vesícula biliar por la boca. Acceder a ser la primera persona en España en probar esta técnica pionera le llena de satisfacción, aunque no lo ve como una gran aventura. "Antes de decidir, le toqué las manos al médico, porque dicen mucho de una persona", explica.

A Mercé le tenían que extirpar la vesícula porque tenía cálculos biliares. Los especialistas del hospital Clínic consideraron que era una buena candidata para practicar este tipo de intervención, todavía en periodo de prueba, por su buena salud y por el tamaño aceptable de las piedras. Los especialistas del Clínic ya habían intentado practicarla en otra paciente más joven, aunque no se pudo finalizar porque se produjo una pequeña hemorragia que dificultaba la visión a través de la óptica del instrumental clínico y los médicos prefirieron no correr riesgos, según explica el jefe de gastroenterología Antonio M. de Lacy,

"Antes de decidir le toqué las manos al médico", dice Mercé Fondevilla

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Para extirpar la vesícula de la paciente se ha utilizado una técnica mixta de laparoscopia y endoscopia. Antes de intervenir, requiere una limpieza gástrica y anestesia general. A través de la boca se le introdujo un endoscopio flexible que, para alcanzar la vesícula, tuvo que atravesar el estómago a través de un orificio de dos milímetros que practicaron los médicos.

Paralelamente, se realizaron tres punciones de otros dos milímetros en el exterior del abdomen, a la altura del ombligo, que sirvieron para introducir un laparoscopio con el que controlar el proceso. Finalmente, el endoscopio enlazó la vesícula, que tiene el tamaño aproximado de una mandarina, hasta sacarla por la boca de la paciente. La intervención duró unas dos horas, cuatro veces más que la cirugía con laparoscopia que actualmente se practica. De Lacy explica que "se tardó más porque todavía es una técnica nueva, pero los tiempos se acortarán". Aunque la intervención fue exitosa, la paciente estuvo ingresada en observación durante dos días.

La ventaja de intervenir a través de orificios naturales es que no hay cicatrices y el posoperatorio es mejor. Sin embargo, para que la boca se convierta en una vía natural habitual sería necesario desarrollar endoscopios más flexibles. La introducción del endoscopio a través del estómago presenta algunas dificultades, por lo que los médicos auguran que seguramente para operar zonas situadas en el abdomen superior la vía más eficaz acabará siendo el recto. Por el momento, Mercé Fondevilla evoluciona favorablemente y explica que su próxima aventura quizá sea saltar en parapente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de noviembre de 2007.

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