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"El ruido nocturno ya me da igual, sólo quiero el fin de las obras"

Los decibelios causados por las obras del AVE en Sants superan con frecuencia el máximo permitido por la ley

Las obras del AVE en el barrio de Sants llevan meses quitando el sueño a los vecinos. Día y noche, operarios de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) trabajan a destajo para que la alta velocidad llegue cuanto antes a Barcelona. Los vecinos de Sants, que hace cinco meses reclamaban insistentemente el paro de las obras nocturnas, parecen resignarse. Ahora sólo esperan que los trabajos terminen cuanto antes.

"El ruido que hagan por la noche es lo de menos. Sólo esperamos que acaben de una vez para volver a tener una vida normal", afirmó ayer Carmen González, propietaria de un bar en la calle de Antoni de Capmany, una de las más afectadas por las obras. Carmen Ribas aseguró que su hija de tres años "nunca ha podido dormir con normalidad". "Estamos hartos, es insoportable, pero el mal ya está hecho. Lo importante es que acaben cuanto antes", concluyó.

La intensidad del ruido, según varios vecinos, ha disminuido últimamente. "Ha habido mejoras; ahora al menos dormimos algunos días", reconoció Encarna Martín, una de las vecinas afectadas. Sin embargo, son muchas las noches en que el ruido supera con creces los 55 decibelios, máximo establecido por el plan municipal de actuaciones contra el ruido del Ayuntamiento de Barcelona.

Sin ir más lejos, anteanoche el sonómetro de un perito del Ayuntamiento registraba, en algunos puntos, ruidos de hasta 70,6 decibelios de intensidad, 15 más del máximo legal establecido. La Guardia Urbana obligó a los trabajadores a parar las obras en ese punto a instancias del perito municipal.

El director de Infraestructuras del Ayuntamiento, Manel Valdés, reconoció ayer: "desde que empezaron las obras, ha sido necesario pararlas muchas veces debido a las constantes quejas de los vecinos". Valdés aseguró que, cada vez, son menos las actuaciones nocturnas.

Las reuniones que semanalmente mantienen las asociaciones de vecinos de Sants con el Ayuntamiento y representantes de Adif han ayudado a mejorar la situación. "La relación con los vecinos es cada vez más fluida. Ahora, por la noche sólo se hacen los trabajos indispensables", afirmó Valdés.

Pero, algunos vecinos, como Magdalena Mateu, discreparon de la versión gubernamental: "El ruido es continuo día y noche, no podemos ni oír la televisión", se lamentó. "Mientras no se caigan las casas, que trabajen cuando quieran, pero que acaben de una vez", añadió con resignación.

Problemática diferente

Este sentimiento contrasta con lo ocurrido en el barrio del Gornal de L'Hospitalet de Llobregat, donde los vecinos aplaudieron la decisión de Adif, que el pasado miércoles suspendió los trabajos nocturnos en esta zona. El alcalde de L'Hospitalet, Celestino Corbacho, se comprometió el martes con los vecinos del Gornal a solucionar las molestias ocasionadas.

Manel Valdés insistió ayer: "la problemática del Gornal es muy diferente de la de Sants". Aseguró que lo importante en este caso "es que las obras se acaben cuanto antes. Al ritmo que van, confío en que finalicen pronto". El gerente del distrito Sants-Montjuïc, Josep Sans, opinó que los vecinos empiezan a ver cerca el final de las obras y "por este motivo aceptan el ruido nocturno". Aun así, dice: "Si vemos que la única forma de que los vecinos del barrio concilien el sueño es parar las obras por la noche, estamos dispuestos a hablar con Adif del tema para buscar una solución".

Según Valdés, la gestión del Ayuntamiento de Barcelona en las obras del AVE, "no ha sido ejemplar, pero se hace todo lo que se puede".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007