Las infraestructuras en Cataluña

Fomento para la obra del AVE a Barcelona y quiere replantear el contrato con OHL

Un nuevo socavón hunde el andén de la estación de Cercanías de Bellvitge

Las obras para llevar el AVE a Barcelona están paralizadas desde ayer. El Adif (gestor de las infraestructuras ferroviarias) ha ordenado parar los trabajos en el tramo de Bellvitge, donde han aparecido varios socavones. El último, ayer, hundió el andén de la estación de Cercanías, provisionalmente cerrada. El Gobierno trabaja ahora en el proyecto de acondicionar la estación de El Prat para que los trenes de alta velocidad puedan llegar hasta ella, de modo que se trabaje en los últimos metros sin prisa alguna.

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Mientras, el Gobierno se ha planteado rescindir el contrato a OHL y dárselo a otra empresa. Aunque sería posible, según la Ley de Contratos con las Administraciones Públicas para situaciones de emergencia, las dificultades de todo tipo que entrañaría han aconsejado no llegar a esos extremos. Así las cosas, todo indica que optará por revisar el contrato o adjudicar obras de emergencia para acelerar la ejecución. Esta solución permitiría dar entrada a otras constructoras para reforzar a OHL en la terminación de las obras sin vulnerar la ley. Fomento estuvo sondeando ayer la posibilidad de planteárselo a las compañías que trabajan en tramos vecinos.

Sacyr es la que más probabilidades tiene, ya que realiza el tramo anterior y está colocada para lograr la adjudicación de las obras del túnel que debe cruzar Barcelona. Esta adjudicación iba a producirse ayer en la reunión del consejo de administración de Adif. Sin embargo, la decisión se pospuso "debido a la situación", según dijo la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Sacyr explicó ayer a través de un portavoz que espera ganar ese concurso. El aplazamiento en la decisión, añadió la misma fuente, es provisional.

A las nueve de la mañana de ayer, las personas que cruzaban la pasarela que salva las vías en Bellvitge se pegaron un susto: un ruido repentino les hizo mirar hacia la estación y allí estaba el andén hundido y, detrás, un considerable socavón lleno de agua. No había nadie que pudiera resultar lesionado porque la estación de Bellvitge permanece cerrada desde el sábado, cuando otro percance provocó el desplazamiento de la pared de un túnel vecino de Ferrocarrils.

El hundimiento, según fuentes de Adif, tiene el mismo origen que los otros cinco registrados hasta el sábado pasado: las filtraciones en el túnel del AVE que en esa zona realiza la empresa OHL, debido a un problema en el sellado de las pantallas. El agua fangosa entra en el túnel y vacía el terreno colindante sobre el que se hallan las vías de los trenes de Cercanías. El resultado es que se producen oquedades que rompen el suelo en un momento u otro. Para paliarlo, hace unas semanas que se empezó a inyectar cemento con el objetivo de lograr que el subsuelo ganara en compactación. Pero estas inyecciones acabaron provocando grietas en el túnel de Ferrocarrils, lo que obligó a cortar una línea de esta compañía y dos de Cercanías de Renfe.

Ayer, cuando se produjo un nuevo socavón bajo los andenes de la estación, arrastrando las placas de uno de ellos, los servicios seguían cortados. Fomento prevé mantener el cierre una semana más, como poco, antes de permitir que vuelvan a circular los trenes por la zona. La reparación de Ferrocarrils, en cambio, exigirá el corte del servicio durante un par de meses.

La decisión de paralizar las obras afecta exclusivamente a las relacionadas con el tren de alta velocidad. No se paran, en cambio, los trabajos encaminados a reafirmar el terreno y recuperar lo antes posible el servicio de Cercanías. Tampoco se han paralizado las labores que se realizan en el interior del túnel de Ferrocarrils.

Las acciones de OHL sufrieron ayer un severo correctivo en los mercados y cayeron un 2,07%, hasta los 28,90 euros, desde los 29,51 del día anterior. Ayer, en la constructora de Villar Mir se contemplaba también la posibilidad de que fuera rescindido el contrato. En ese caso, y si no es por mutuo acuerdo sino por causas imputables a la constructora, lleva aparejada la prohibición de contratar con la Administración.

La empresa involucrada siempre puede presentar un contencioso administrativo que tardaría en resolverse varios años y quedaría apartada de los concursos. Una solución que, desde luego, nadie habría querido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 26 de octubre de 2007.

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