Castigados a comer en la mesa de los niños

Hoy triunfan, sus trabajos se reconocen internacionalmente y su pasión por el cine comprimido no parece interesar a la Academia española.

- Santiago Segura. Goya al mejor corto por Perturbado (1993). "Es una decisión que me da bastante pena. Si el motivo es agilizar la gala, podrían quitar, ya puestos, la categoría de largometraje dado el estado actual del cine español, en vez de intentar cargarse su futuro. De todas maneras, yo no soy quién para desacreditar una decisión que han tomado los directivos de la Academia, porque nunca he asistido a ninguna reunión y se supone que tendrán sus motivos para decidir estas cosas, y a alguien le habrá parecido una idea brillante prescindir de los cortos; a mí me dio mucha alegría cuando me dieron el Goya al mejor cortometraje. Con esta decisión, lo que hacen es echar al niño pequeño. Uno hace cortometrajes para aprender y para tener una carta de presentación ante la industria: su importancia no se debería despreciar de esta forma".

- Borja Cobeaga. Candidato a los Goya en 2002 por La primera vez y a los Oscar en 2007 por Éramos pocos. "La decisión de la Academia da bastante mala sensación. Cuando uno está empezando hace mucha ilusión jugar en el mismo lugar que los mayores, los largometrajes. Es como relegarte a la mesa de los niños donde no te pueden dar vino y estás obligado a tomar fanta. El corto es un mundo muy subterráneo, y si encima te relegan de esa ceremonia nos sentimos muy heridos".

- Daniel Sánchez Arévalo. Después del largometraje AzulOscuroCasiNegro ha rodado tres cortometrajes. "No creo que la Academia haya actuado de mala fe. Su directora, Ana Arrieta, es la primera que intenta mantenernos a todos satisfechos y encontrar consenso. Sin embargo, creo que hay que volver a introducir los premios dentro de la gala. No se puede menospreciar el formato de esta manera. No se puede medir la importancia o la calidad de una película sólo por su duración. Es una necedad. Además, hoy por hoy, el cortometraje español está situado a la cabeza a escala mundial, y eso hay que valorarlo y respetarlo. La gala hay que agilizarla con un buen guión, una buena dirección y un buen maestro de ceremonias. Punto. Para mí la máxima preocupación reside en el sistema de selección de los cortos nominados. Hay algo que ocurre sistemáticamente todos los años, y es que los cortos nominados casi nunca son representativos de la enorme calidad que existe en el cortometraje nacional. Hay un sistema de selección que obviamente no funciona".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de octubre de 2007.

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