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El futuro del Magreb

Sarkozy logra 3.000 millones de euros en contratos en Marruecos

Empresas francesas construirán el tren de alta velocidad Tánger-Marraquech

"Hemos firmado por 3.000 millones de euros". "Los intereses de Francia están siendo bien defendidos". El presidente Nicolas Sarkozy exhalaba una sonrisa de satisfacción cuando, a su salida del Parlamento marroquí, hizo ayer este anuncio a la prensa.

El único revés en la larga lista de contratos que el presidente francés aspiraba a apalabrar durante el primer día de su visita de Estado a Marruecos fueron los aviones cazabombarderos Rafale. Rabat no los comprará porque optó por los estadounidenses F-16, que, al ser de ocasión, son más baratos.

Los acuerdos entre París y Rabat incluyen la venta de material militar

Sarkozy tardó en ir a Marruecos, pero le ha merecido la pena. El rey Mohamed VI declinó que el presidente le hiciera una primera visita en julio, porque iba a ser breve y se enmarcaba en una gira magrebí que comenzaba por Argelia. Se empeñó en que Marruecos fuera tratado con el realce que requiere y por eso, tres meses después, Sarkozy efectúa, desde el lunes, una visita de Estado.

El más llamativo de los acuerdos alcanzados concierne a la construcción de un tren de alta velocidad, que los franceses llaman TGV, a lo largo de los 540 kilómetros que separan Tánger de Marraquech, pasando por Rabat y Casablanca. El primer tramo del primer TGV árabe se erigirá entre Tánger y Kenitra (200 kilómetros), y empezará a funcionar en 2013.

Este primer trecho costará 2.000 millones de euros, que se embolsarán tres empresas francesas (Alstom, SNCF y Réseau Ferré de France), a las que los contratos les serán adjudicados a dedo. Sus competidoras españolas, como OHL o CAF, que han logrado jugosos contratos en Argelia, no tendrán participación en el TGV marroquí.

Este proyecto carece de sentido comercial si no se prolonga escarbando un túnel ferroviario bajo el estrecho de Gibraltar para que los turistas españoles y los inmigrantes marroquíes llenen con pasajeros los nuevos trenes. Con tan sólo cuatro trenes directos al día, por ahora el tráfico es muy escaso entre Tánger y Casablanca. Los marroquíes prefieren viajar por carretera porque es más rápido y económico.

Curiosamente, el nuevo tren empezará a ser construido en el norte y no en el llamado Marruecos útil, que abarca Casablanca y Rabat, y donde se genera más del 50% del PIB. Esta decisión ilustra, una vez más, la apuesta del soberano por el desarrollo de esa región que su padre, Hassan II, marginó.

Es en Tánger donde el monarca ordenó, por ejemplo, construir un megapuerto que aspira a desbancar a Algeciras de su liderazgo mediterráneo en carga y descarga de contenedores. Es también allí donde Rabat ha ofrecido más facilidades a Renault-Nissan para que instale una fábrica que producirá hasta 400.000 vehículos anuales.

Aunque no pudo colocar sus Rafale, París sí consiguió cerrar un preacuerdo para la venta de una fragata polivalente por un importe de 500 millones de euros. Firmó además contratos para modernizar 25 helicópteros Puma y 140 vehículos blindados. Cerca de Oujda (este del país) construirá una central eléctrica de ciclo combinado cuyo coste ronda los 200 millones.

Un último acuerdo abre la vía a que Francia erija en Safi, a 500 kilómetros al sur de Rabat, una primera central nuclear en la que Rusia mostró interés. París envió en primavera una delegación para tantear el terreno. La multinacional francesa Areva y la marroquí Office Chérifien des Phosphates suscribieron un convenio para extraer uranio a partir del ácido fosfórico.

Marruecos es el primer país exportador del mundo de fosfatos (33% del mercado) gracias, entre otros, al yacimiento de Fos Bucraa, en la antigua colonia española del Sáhara. Areva calcula que de los fosfatos marroquíes se pueden extraer seis millones de toneladas de uranio, un mineral cuyo precio está en auge. Esa cantidad equivale al doble de las reservas mundiales.

Si Francia y Marruecos instauran una cooperación en ese ámbito, el siguiente paso consistirá, en buena lógica, en que Areva construya una central nuclear en suelo marroquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de octubre de 2007