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La crisis hipotecaria provoca un terremoto en la cúpula de Citigroup

La entidad, que ganará un 60% menos por las turbulencias, releva a dos altos ejecutivos

Citigroup no termina de ver la luz al final del túnel y las turbulencias en el mercado de crédito complican más la situación del presidente, Charles Prince. Para corregir el rumbo, el mayor banco del mundo por ingresos, anunció la pasada madrugada una importante reestructuración en su cúpula ejecutiva, que pasará por el relevo de los máximos responsables de banca de inversión y de renta fija, Thomas Maheras y Randy Barker, respectivamente. La crisis ha hecho que Citi gane un 60% menos en el tercer trimestre. UBS y Merrill Lynch también han cambiado ejecutivos.

El mayor banco del mundo por ingresos anticipaba la semana pasada una caída en el beneficio del 60%, como consecuencia de las pérdidas sufridas por la hecatombe en el negocio hipotecario. Sus números definitivos del tercer trimestre se conocerán el lunes. Y antes de esperar a publicarlos, ya empiezan a rodar las primeras cabezas, en un intento desesperado de Charles Prince por rebajar la presión y evitar así ser la próxima víctima.

Maheras, de 44 años, y Barker, de 48, dejan la firma, según los analistas, porque no estuvieron a la altura de las circunstancias. Citigroup pone todas sus esperanzas en Vikram Pandit, un antiguo ejecutivo de Morgan Stanley que se hará cargo de la recién creada división de clientes institucionales, que manejará las operaciones de banca de inversión, inversiones alternativas y corretaje.

Pandit, de 50 años, llegó a Citigroup a comienzos de año, tras venderle en abril su fondo Old Lane por 800 millones de dólares.

Otra ficha que mueve el presidente es James Forese, que se hace con la gestión de las operaciones de corretaje del banco. Concentración de poder

La entidad confirmó que el actual presidente y co-consejero delegado de la unidad de mercados, Michael Klein, continuará desempeñando ese cargo, aunque a partir de ahora deberá informar a Pandit. Klein supervisará todo el negocio relacionado con las fusiones y adquisiciones y finanzas de empresas, también bajo el control de Pandit. Además, John Havens se hará cargo del segmento de inversiones alternativas, que incluye activos inmobiliarios, fondos de capital riesgo y de hedge funds.

Charles Prince explica que el objetivo de este vuelco en la dirección del grupo es crear el mejor equipo posible, para poder aprovechar y capitalizar mejor las oportunidades que se presentan en el negocio.

"Esta nueva estructura operativa nos permitirá continuar haciendo uso de nuestros recursos de forma activa, aunque de una forma más eficiente con el objetivo de elevar los márgenes y diversificar nuestras líneas de negocio. Vikram Pandit es la persona adecuada para liderar nuestros esfuerzos para acelerar este proceso", dijo Prince.

Pero Prince tiene un problema mayor, que arrastra desde hace meses, por no decir años. Los inversores de Citigroup están descontentos con el rendimiento bursátil de la compañía, que en 2007 lleva perdido casi un 15% de su valor de mercado. La reciente crisis financiera no ha hecho más que acelerar el ajuste en su ejecutiva, mientras en el parqué neoyorquino se especula con el tiempo que le queda a su presidente en el puesto. En paralelo, los analistas rebajan sus valoraciones de la compañía. Ayer el informe más duro fue el de Deutsche Bank, que anunció que pese a los cambios anunciados, cambiaba su recomendación de "comprar" a "vender".

Citigroup no es la única entidad financiera que está ajustando su cúpula directiva como respuesta al fiasco hipotecario en EE UU. Bear Stearns fue la primera en actuar este verano, a la que le siguieron poco después la británica HSBC, la estadounidense Merrill Lynch y la suiza UBS.

Y es que no corren buenos tiempos para el sector financiero. Los otros grandes bancos de inversión también están sufriendo por las turbulencias recientes en el mercado de crédito, pero en el caso de sus más inmediatos rivales los daños son menores.

En el mismo periodo, Bank of America ha perdido un 1,8% de su capitalización bursátil y un 3,4% en el caso de JP Morgan Chase.

En Wall Street se cree que Prince no tendrá más remedio que escuchar a su entorno y plantearse otra reestructuración del grupo, y que su suerte dependerá de los resultados que ponga sobre la mesa en los próximos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de octubre de 2007