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Las grietas en seis VPO de la Junta impiden ocuparlas tras 18 meses

Las viviendas, situadas en Pizarra, se entregaron en abril de 2006

El 24 de abril de 2006, a Miguel Cerón, casado y con tres hijos, le tocó una "lotería envenenada". Ese día, la Empresa Pública de Suelo, de la Junta de Andalucía, le adjudicó una de las 18 casas de la primera promoción de VPO de la historia de Zalea, (Málaga). Nada más abrir la puerta tras la entrega de llaves, Cerón descubrió grandes grietas en las paredes. 18 meses después, seis familias no han podido ocupar todavía sus casas.

La promoción de 18 viviendas protegidas de Zalea, una pedanía de la localidad malagueña de Pizarra, a 35 kilómetros de la capital, fue licitada por la Empresa Pública de Suelo (EPSA) en 2001 con un presupuesto de 726.935 euros. Cinco años después se celebró el concurso de adjudicación al que se presentaron más de 500 personas. Miguel Cerón, de 46 años y trabajador de la Agencia Tributaria, fue uno de los agraciados: iba a poder comprar su primera vivienda, de unos 70 metros cuadrados, por poco más de 48.080 euros.

"Cuando entramos por primera vez en la casa vimos las grietas, que tienen unos tres metros de largo y seis milímetros de ancho y por las que se puede ver lo que hay detrás de las paredes", asegura Cerón. Las seis familias afectadas no protestaron ese mismo día "para no estropear el acto de entrega de llaves, al que acudieron representantes de la Junta, de la Diputación y del Ayuntamiento".

Cuando al día siguiente, el arquitecto de la promoción -"la única persona que se ha tomado en serio el problema", asegura Cerón- vio las deficiencias que impedían ocupar la vivienda se llevó un disgusto que le impidió dormir durante tres días. El arquitecto, afirma Cerón, comprobó que la empresa constructora había ejecutado la obra de acuerdo con el proyecto y revisó las zapatas de los cimientos, que eran las adecuadas según lo proyectado.

"El problema es que las casas se construyeron sobre un terreno arcilloso cuya expansividad era ocho veces mayor de la prevista por la EPSA", asegura Cerón, que se ha tenido que ir a vivir con su familia de alquiler a Álora, a 10 kilómetros de su casa. Cerón pronostica que al final las grietas acabarán afectando a todas las viviendas de la promoción. En las seis familias afectadas hasta ahora han nacido dos niños, ha fallecido un padre en accidente laboral y una pareja de recién casados tiene que vivir cada uno en casa de sus padres.

Cerón se queja de que la EPSA "no se ha tomado en serio el problema de estas familias". "Dicen que tienen intención de arreglarlo y que ya hay un proyecto para ello, pero todavía no me han dejado verlo y ya no me creo nada", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2007