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Los órganos sociales se hunden en la inoperancia

El Consejo de Relaciones Laborales (CRL), el principal órgano que reúne a todos los agentes sociales vascos, se hunde cada día un poco más en la inoperancia ante la inacción de las fuerzas políticas y del lehendakari, Juan José Ibarretxe. El primer sindicato vasco, el nacionalista ELA, que hace un año suspendió su participación en el CRL por su ruptura de relaciones con la patronal vizcaína, Cebek, ha llevado en los últimos días su amenaza hasta las últimas consecuencias. ELA no ha presentado candidatos para reemplazar a sus últimos representantes y comunicó que no se prorrogara el mandato. de los actuales.

El Consejo Económico y Social se mantiene en un perfil de actividad muy bajo por la división entre las centrales

El 'lehendakari' lleva año y medio sin abordar el nombramiento del presidente del CRL, quien permanece en funciones

El Consejo de Relaciones Laborales resiste a medio gas sin representantes de ELA, el primer sindicato vasco

El Consejo de Relaciones Laborales (CRL), el principal órgano que reúne a todos los agentes sociales vascos, se hunde cada día un poco más en la inoperancia ante la inacción de las fuerzas políticas y del lehendakari, Juan José Ibarretxe. El primer sindicato vasco, el nacionalista ELA, que hace un año suspendió su participación en el CRL por su ruptura de relaciones con la patronal vizcaína, Cebek, ha llevado en los últimos días su amenaza hasta las últimas consecuencias. ELA no ha presentado candidatos para reemplazar a sus últimos representantes y comunicó que no se prorrogara el mandato. de los actuales.

Ibarretxe, responsable último de los nombramientos, respetó el pasado 23 de julio esta decisión. Firmó el cese de los representantes de la patronal y los sindicatos y nombró sustitutos para todos ellos menos para los de la central nacionalista. La crisis del CRL se une a la también inoperancia del otro gran organismo social, el Consejo Econoómico y Social (CES) de Euskadi.

El CRL se define como un "órgano de diálogo y encuentro permanente entre las confederaciones sindicales y empresariales y como órgano consultivo en materia sociolaboral respecto del Gobierno y del Parlamento vascos". Su actividad se encuentra francamente mermada por un doble cisma entre ELA y la patronal y entre ELA y los sindicatos no nacionalistas, CC OO y UGT.

Martín Auzmendi preside el CRL en contra de sus propios deseos desde abril de 2006 tras haber perdido un año antes la confianza de ELA. El sindicato nacionalista le acusó entonces de parcialidad en la elección del árbitro que tenía que redactar el laudo en el largo conflicto de la planta alavesa de Pferd Rüggeberg, la multinacional más conocida como Caballito. Posteriormente, la crisis se agravó con cuando ELA anunció hace ahora un año que suspendía su participación en el consejo.

"Pasa de todo"

La central nacionalista adujo como causa la ruptura de sus relaciones con la patronal vizcaína Cebek, a la que acusó de querer "criminalizar" la huelga por la negociación del convenio de hormigones y canteras de Vizcaya en 2002. La patronal mantiene vivo un proceso por agresiones contra dos representantes de ELA que integraron un piquete durante el mencionado conflicto.

Auzmendi se mantiene en el cargo en funciones y por pura cortesía desde el 1 de febrero pasado. Compagina el puesto, por el que no cobra cantidad alguna, con su actividad profesional como abogado, a la que ha vuelto, y se mantiene a la espera de que Ibarretxe se avenga a nombrar a su sucesor. Parece que esta decisión no se encuentra entre las prioridades del lehendakari, quien el pasado viernes en el pleno de política general no hizo ninguna alusión al respecto, pese a lanzar una batería de medidas para los próximos meses y aunque la oposición le recordó la paralisis de los órganos de encuentro sociolaboral. Algunas fuentes del CRL llegan a decir que Ibarretxe "pasa de todo".

Auzmendi acude a los plenos del CRL, pero no realiza la labor que le está encomendada a un presidente: dirigir e impulsar la acción de la organización. El pleno se reúne, aunque su funcionamiento sólo es posible si acuden todos los representantes de la parte sindical. El pleno está formado en teoría por siete representantes de las centrales (tres de ELA, dos de CCOO, uno de LAB y otro de UGT), otros siete de la patronal, el presidente y el secretario. La única forma de avanzar en el pleno es que acudan los cuatro representantes sindicales y que estén todos de acuerdo. El presidente y el secretario no votan.

Al parón de la institución se suma la necesidad de nombrar a un nuevo secretario. Su mandato, por cinco años, concluye el próximo día 17. Parece que puede haber acuerdo sobre su renovación en el cargo, pero, tal y como están las cosas, según fuentes del CRL, nadie sabe cómo va terminar el relevo y cuándo. El plazo para su nombramiento es de tres meses y está también en manos del lehendakari.

El CRL trabaja a distintos niveles. El Preco (Acuerdo Interprofesional sobre Procedimientos Voluntarios para la Solución de Conflictos Laborales), funciona gracias a sucesivos pactos entre sindicatos y patronal. Es probablemente la institución del CRL que mejor funciona en la resolución de conflictos colectivos de toda clase, tanto del sector privado como público. Trata conflictos sobre la interpretación o aplicación de norma estatal, o de convenio o pacto colectivo, cualquiera que sea su eficacia, como sobre una decisión o práctica de empresa o los desacuerdos en los períodos de consulta establecidos en la legislación laboral o en la negociación colectiva. Los conflictos se resuelven por conciliación, mediación o arbitraje. Es gratuito y voluntario.

Más allá del Preco, el funcionamiento resulta más conflictivo. Las memorias sociolaborales, donde se recogen los datos acumulados se redactan, pero no hay dirección, no realiza propuestas al Gobierno y sus dictámenes sobre normativa laboral se hacen sólo si hay acuerdo. Este año ha realizado nueve textos, el último sobre el Plan de Empleo 2007-10.

La situación es parecida en el CES, principal órgano consultivo vasco, donde el estancamiento por el bloqueo sindical impide realizar dictámenes sobre las principales medidas sociolaborales. En el CES se trabaja en grupos y el sindical vive un enfrentamiento crónico. Nadie ha renunciado a su presencia.

UNA LARGA RENUNCIA

2002. El lehendakari nombra a Martín Auzmendi presidente del CRL. Cuenta con el apoyo de todos los agentes sociales.

2006. - Abril: Auzmendi anuncia su intención de dejar el cargo al haber perdido la confianza de ELA.

- Junio. El pleno del Consejo rechaza la salida de Auzmendi tras recabar un informe de sus servicios jurídicos.

- Julio: Auzmendi notifica oficialmente su renuncia al lehendakari.

- Octubre: ELA suspende su participación en el CRL por su enfrentamiento con la patronal vizcaína Cebek.

- Diciembre: El presidente del consejo comunica al pleno del organismo su intención de volver al ejercicio de la abogacía.

2007: Febrero. Auzmendi abandona su puesto ejecutivo y queda como presidente con funciones meramente representativas a la espera de su relevo. Solicita al Consejo que ya no se cotice por él a la Seguridad Social. Concluye el plazo que planteó al lehendakari para nombrar a su sustituto sin que se cubra el puesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2007

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