Homosexuales y lesbianas quieren recuperar su memoria histórica

Homosexuales, lesbianas y transexuales han empezado a trabajar para recuperar su memoria histórica. Éste es el objetivo principal de un proyecto de investigación histórica que ha sido subvencionado con 14.610 euros por la Generalitat y que un grupo de militantes, antropólogos e historiadores han puesto en marcha bajo la dirección de José Benito Eres, presidente de la Asociación Grupo de Amigos Gays. El trabajo tiene como título Los otros represaliados y discriminados del franquismo: los colectivos LGTB, 1970-1980".

"Queremos recuperar la memoria oral, a través de una serie de entrevistas con profundidad a personas que hayan sufrido represalias como consecuencia de su identidad sexual. Ésta es una forma de lucha contra la homofobia y transfobia hoy existente" aseguró ayer José Benito en el acto de presentación de la iniciativa, celebrado en el Café de la Opera de Barcelona, un lugar de reunión habitual entre homosexuales durante el franquismo.

Los responsables del proyecto se están encontrando con serias dificultades para avanzar en su estudio; muchos de los posibles entrevistados "no quieren hablar". En su opinión, se trata de un colectivo "acostumbrado al silencio" y a la "clandestinidad". Entre los protagonistas inabordables, destacaban, por ejemplo, un juez de Barcelona del Juzgado de Peligrosidad Social, conocido por su rigor, quien defendió su silencio por miedo a una agresión terrorista. Tampoco parece muy dispuesto a colaborar el colectivo de transexuales así como el de lesbianas, puesto que sólo una de ellas ha accedido a dar su testimonio.

Descargas eléctricas

"Yo decidí empezar a hablar públicamente hace dos años, cuando había cumplido ya los 58. Sólo entonces mi madre aceptó abrir los ojos y reconocer la evidencia de que era homosexual", afirma Jordi Griset, diseñador y modelo. Este testigo de la represión sexista desveló ayer cómo se le habían aplicado en 1967 descargas eléctricas para "curarlo". Afirma que él mismo pidió el tratamiento para convertirse en una "persona normal" tal como le exigía su familia. La terapia era sencilla, se proyectaban fotos de personas y se aplicaban las descargas eléctricas cuando aparecían fotos de hombres. Aquel tratamiento médico resultó infructuoso y después de 40 sesiones paciente y psiquiatra firmaron un pacto con el que "notificaron a la familia" que ya estaba curado.

Esta investigación oral servirá de punto de partida para una campaña de sensibilización en la que participará la Generalitat, pero también diversas universidades, según se aseguró en la conferencia de prensa. Pero sobre todo este estudio quiere ser el punto de partida para reclamar del Estado la anulación de los procesos y conseguir así mismo indemnizaciones, en las mismas condiciones que les fueron otorgadas a los presos políticos.

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