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El futuro del País Vasco

Ibarretxe convocará el referéndum aunque ETA cometa atentados

El 'lehendakari' desafía con su propuesta al Gobierno central y al presidente del PNV

El lehendakari Juan José Ibarretxe abrió ayer el curso político reiterando su promesa de convocar una consulta popular en el País Vasco "al margen" de que "exista o no ETA". Ibarretxe no concretó cuándo se celebrará el referéndum, ni cuál será su contenido, más allá de una vaga alusión al "derecho a decidir" que muchos asimilan con la autodeterminación. Pero descartó aplazarlo por la actuación de ETA, aunque el pacto del tripartito prevé celebrarlo en un escenario de paz. "Habría que esperar a que ETA ponga en verde el semáforo para decidir nuestro futuro. Me niego en redondo", dijo Ibarretxe.

El presidente vasco puso ayer fin a las vacaciones con la primera reunión de su Consejo de Gobierno, celebrada en San Sebastián, pero no zanjó el debate que le enfrenta al presidente de su partido, Josu Jon Imaz. Más bien al contrario: reafirmó sus postulados, próximos a las tesis del presidente del PNV de Guipúzcoa e impulsor de la línea soberanista, Joseba Egibar, en un momento en el que los nacionalistas vascos debaten la ponencia política que habrá de marcar la línea del partido en los próximos años.

El debate interno, que concluirá con la elección del presidente del PNV en la Asamblea General prevista para los días 1 y 2 de diciembre, está marcado por el convulso proceso que hace cuatro años dio el triunfo a Josu Jon Imaz, frente a Joseba Egibar, a quien respaldaba el anterior líder, Xabier Arzalluz.

El lehendakari recuperó ayer un discurso de formas contundentes que, lejos de atenuar las discrepancias, resaltó sus diferencias con la cúpula del partido.

"La normalización política ha de hacerse. Hemos de desarrollar acuerdos y la sociedad ha de decidir al margen de que exista o no ETA", afirmó. El argumento de que habrá consulta con la banda terrorista en activo le ha valido numerosas críticas en el seno de su propia formación política.

El presidente Josu Jon Imaz no ha sido el único en hacerlo. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, lo resumió hace algunas semanas en una frase: "Hacer una consulta con muertos en la mesa es una barbaridad".

Los dirigentes del PNV recuerdan al lehendakari que la ausencia de violencia, como condición para celebrar el referéndum, no sólo figura en el pacto del Gobierno vasco, sino también en el documento de estrategia que el partido aprobó por unanimidad en octubre de 2005.

La inflexibilidad del lehendakari fue aún más sorprendente por cuanto el pasado 24 de julio aseguró, tras publicarse el artículo de Imaz que le reprochaba sus planteamientos, que él y el PNV, además de sus socios de Gobierno, irían "juntos y de la mano" en las iniciativas de pacificación.

Ibarretxe explicó ayer que será en el último tramo de esta legislatura, que concluye en 2009, cuando presentará en el Parlamento vasco las iniciativas que lanzarán el debate.

En su opinión, el País Vasco tiene una "oportunidad de oro" para devolver a sus ciudadanos "la paz y la palabra", sobre todo porque la situación institucional es muy favorable para el PNV, que gobierna el Ejecutivo autónomo y las tres diputaciones provinciales y comparte con sus otros socios -EA, Ezker Batua y Aralar, aunque este último sólo en Álava- el principio del "derecho a decidir" de los vascos.

Fue en ese momento cuando replicó a las críticas de la dirección del PNV afirmando que, aunque las condiciones de celebración del referéndum están explicitadas en varios documentos internos del partido y del Gobierno, "la adaptación de los programas de Gobierno y de las ponencias de los partidos no debe de ser motivo de escándalo".

Como en otras ocasiones, insistió en rechazar que el futuro de los ciudadanos vascos se vaya a decidir en Madrid "ni por el PP ni por el PSOE".

Testigo de la primera intervención de Ibarretxe fue la portavoz de su Gobierno, Miren Azkarate, de EA, que se sentó en la primera fila. En EA y EB, sus socios del tripartito, había mucha expectación por las primeras palabras del presidente vasco, ya que dirigentes de esos dos partidos han sido criticados por la ejecutiva de Imaz por inmiscuirse en el debate interno del PNV.

En ese contexto, el lehendakari planteó la celebración de la consulta como un compromiso personal. Casi como su testamento político. Ibarretxe recordó que, cuando fue elegido lehendakari, dio su palabra de que iba a tratar de dar a la sociedad vasca "la paz y la palabra".

"Estoy dispuesto, más que nunca" agregó, "a cumplir esa palabra y además lo haré con el máximo apoyo, con el rotundo apoyo de las tres formaciones políticas que están detrás de este Gobierno", dijo, sin aclarar cómo piensa lograrlo. "Mi vida política acabará dando la palabra a los vascos" concluyó enigmático. Luego, criticó implícitamente a Imaz al señalar que el "debate mediático nunca soluciona" las diferencias y apostó por la discreción y los contactos personales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de septiembre de 2007