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Exxon vende todos sus activos en Argentina ante las trabas a la inversión extranjera

La petrolera estadounidense Exxon, que lleva en Argentina desde 1911, ha puesto a la venta sus activos en el país suramericano donde posee 90 estaciones de servicio y una refinería. Según la prensa local, la compañía -que tiene el 12% de la cuota del mercado argentino de combustibles- ha encargado la venta al banco JP Morgan.

La noticia se produce en un contexto en el que otras petroleras se replantean su futuro en el país austral ante las trabas a la inversión extranjera provocada por los continuos enfrentamientos con el Gobierno de Néstor Kirchner. El último, con la petrolera angloholandesa Shell, a quien acusa de desabastecimiento doloso. Shell ayer hizo público por medio de su presidente en Argentina, Juan José Aranguren, que "por el momento" se queda.

Exxon Mobil comercializa la gasolina en Argentina bajo la marca Esso y además de las estaciones de servicio propias ha otorgado franquicia a otras 500 gasolineras. También posee campos de gas en las provincias de Neuquén y Salta.

El diario Clarín reproducía ayer declaraciones de empresarios petroleros que acusaban a la "incertidumbre" del ambiente de negocios en Argentina como uno de los causantes de la decisión de vender. "Es muy mala señal porque las petroleras hacen sus planes con décadas de antelación. Lo que Exxon está diciendo no es que no le interese Argentina, sino que no quiere estar, que es peor", señaló a este diario un representante del sector financiero local.

El caso de Repsol

La salida de la multinacional estadounidense se produce en un delicado momento de reorganización del mercado de combustibles en Argentina. La española Repsol-YPF (con el 50% del mercado de gasolinas y el 57,5% de gasóleo) se encuentra negociando la venta del 25% de sus activos en el país al grupo Eskenazi propiedad de un empresario del círculo íntimo de Néstor Kirchner.

El presidente argentino quiere cerrar la negociación antes de las presidenciales de octubre para presentar la operación como una argentinización de la compañía.

Pero, además, la medida viene a sumarse al duro enfrentamiento que el Ejecutivo de Buenos Aires mantiene con la angloholandesa Shell a la que ha acusado formalmente de desabastecimiento doloso, algo que la compañía niega.

Ayer, Luis d'Elía, el líder de los piqueteros afines a Kirchner, amenazó a la empresa con bloquear todas sus estaciones de servicio, una medida que ya ha sido ejecutada en el pasado con el beneplácito de la Casa Rosada. El caso está en los tribunales y la petrolera ha pedido públicamente que estos diriman si ha existido delito por su parte o no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de agosto de 2007