El fenómeno de la inmigración

Zapatero alaba la regularización para desmentir al primer ministro francés

La regularización de inmigrantes que emprendió el Gobierno en 2005 fue "necesaria, conveniente y positiva", según el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que ayer respondió por primera vez al primer ministro francés, François Fillon. Éste dijo el domingo pasado que Zapatero le confesó en julio que "lamentaba amargamente" haber regularizado a 600.000 inmigrantes y se comprometió "a no hacerlo de nuevo". Ayer, fuentes del entorno de Fillon matizaron a Efe las declaraciones, pero no habían emitido al cierre de esta edición ninguna nota aclaratoria, en contra de lo anunciado por Zapatero.

Zapatero interrumpió ayer sus vacaciones en Los Oscos (Asturias) para entrevistarse con el presidente asturiano, Vicente Álvarez Areces. En una breve declaración, justificó la regularización en que "nadie puede trabajar en la ilegalidad, ni los empresarios pueden tener trabajadores que no estén en la legalidad". Y añadió: "Cuando llegamos al Gobierno había 700.000 emigrantes en una situación de ilegalidad que no estábamos dispuestos a consentir". El presidente anunció que el Gobierno francés iba "a enviar una nota aclaratoria de lo que ha podido ser una mala interpretación".

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La nota no llegó. En su lugar, fuentes del entorno de Fillon matizaron sus declaraciones. Durante su reunión con Zapatero en Madrid, el mandatario francés entendió que, cuando España llevó a cabo la regularización, "no había tenido otra opción, porque las circunstancias en aquella época se lo imponían", indicaron estas fuentes. En su conversación con Zapatero, el primer ministro francés le trasladó su deseo de que los países europeos, especialmente los que se enfrentan a flujos de sin papeles, trabajen "en cooperación" en los temas de inmigración, agregaron.

Segundo encontronazo

Éste es el segundo episodio que deja en evidencia la discrepancia entre las políticas de inmigración de Zapatero y el presidente francés, Nicolas Sarkozy. En septiembre del año pasado, Sarkozy, aún como ministro del Interior, criticó la regularización española y Zapatero respondió en el Congreso que no aceptaba lecciones de Francia en esa materia.

El PP aprovechó ayer el embrollo para cargar contra Zapatero. El portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, bromeó: "Al presidente le entiende mal todo el mundo. Tiene un problema de comunicación serio", dijo en referencia a los conflictos que el Gobierno ha mantenido esta legislatura, según Zaplana, con fuerzas como CiU o ERC. "Si se hubiera ahorrado ese proceso de regularización, ahora estaríamos muchísimo mejor", agregó.

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