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Dos experimentos aclaran la sensación de desdoblarse

Ver el cuerpo propio desde fuera es el resultado de una confusión cerebral

La conciencia de uno mismo se localiza en el cuerpo propio y sobre todo en los ojos, han hallado dos experimentos que pretendían aclarar la base de la sensación de estar fuera del propio cuerpo, comunicada por personas con diversos trastornos y consideradas también fenómenos paranormales. Los experimentos indican que la desconexión entre los circuitos del cerebro que procesan informaciones conflictivas da lugar a la ilusión.

Utilizando gafas de realidad virtual para confundir al cerebro con distintas señales sensoriales, los científicos han inducido experiencias extracorporales en personas sanas, lo que proporciona una explicación científica para un fenómeno que con frecuencia se piensa es un producto de la imaginación.

La visión de su cuerpo ubicado en algún otro lugar -gracias a las gafas- además de sentir que su cuerpo real estaba siendo tocado simultáneamente hizo que los voluntarios experimentaran un cuerpo virtual como si fuera el propio, según dos de estudios que publica Science.

En uno de ellos, dirigido por Henrik Ehrsson, del University College de Londres, un voluntario veía imágenes de su propia espalda tomadas por cámaras situadas dos metros detrás de él. El investigador se situaba junto al voluntario y al mismo tiempo que le tocaba en el pecho con una barrita movía otra barra igual como si tocara un punto por debajo de la cámara correspondiente al pecho de la imagen virtual. Los voluntarios experimentaron la sensación de estar sentados detrás de su propio cuerpo mirándolo desde allí. "Les pareció totalmente real y no les dio miedo" afirma Ehrsson. "Muchos se rieron y dijeron: '¡Qué cosa más rara!".

Además, el investigador midió la sensación de miedo, por el sudor, cuando el voluntario se sintió físicamente amenazado por un martillo que se balanceaba hacia un punto situado debajo de la cámara como si fuera a dañar al cuerpo virtual. "Sentimos que nuestro yo se encuentra ubicado donde están nuestros ojos", concluye Ehrsson.

En el otro experimento, los voluntarios no llegaron a la sensación de estar fuera de su cuerpo, pero sí tendieron a situarse donde habían visto la imagen de su cuerpo en vez de donde estaban ellos. Esto sucedió después de que la imagen fuera tocada con un pincel al mismo tiempo que otro pincel tocaba su propio cuerpo. "La sensación del propio cuerpo depende de mecanismos cerebrales" señalan los investigadores, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de agosto de 2007