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Una costa con puntos y banderas negras

Ecologistas en Acción denuncia la existencia de 43 zonas de vertidos y el urbanismo salvaje

La primera línea de mar de la Comunidad Valenciana registra 43 puntos negros por vertidos de aguas residuales o impacto del urbanismo salvaje, según un informe de Ecologistas en Acción del País Valenciano. Las zonas objeto de mayor agresión son el puerto de Valencia y el sur de la ciudad de Alicante. El documento también otorga el distintivo de bandera negra a 22 playas. El grupo conservacionista denuncia que las depuradoras están "mal diseñadas y no dan abasto" y exige al Consell medidas para proteger el primer kilómetro del litoral de la construcción.

El grupo conservacionista dio a conocer el informe sobre estado medioambiental del litoral mediterráneo en una escala de su velero Diosa Maat en el puerto de Alicante. El colectivo comenzó el pasado 17 de julio un periplo por los puertos mediterráneos a bordo de su embºarcación ecologista. La campaña culminará el próximo día 31. "El objetivo es sensibilizar a la población sobre la necesidad de conservar el litoral y la biodiversidad marina y denunciar las agresiones a las que constantemente está sometido el litoral", señaló Carlos Arribas, portavoz de Ecologistas en Acción de País Valenciano en Alicante.

Con el título Banderas negras 2007 metástasis costeras, la organización ha elaborado un informe sobre los impactos (vertidos de aguas residuales sin depurar y presión urbanística) que sufre la costa mediterránea. El documento señala un total de 580 puntos negros a lo largo del Mediterráneo, de los que 43 se ubican en el ámbito de la Comunidad Valenciana. El informe también otorga el distintivo de bandera negra -en contraposición a la nomenclatura de bandera azul con la que la Administración distingue a las playas mejor conservadas- a 22 playas por "su deficiente calidad, bien del agua o de la arena", puntualiza Arribas.

En la provincia de Castellón, los puntos negros más destacados se concentran en el tramo entre Alcossebre y Vinaròs, y especialmente en la turística Peñíscola, cuyas playas acumulan tres banderas negras. Además, los ecologistas destacan el negativo impacto ambiental del nuevo puerto deportivo que se proyecta en Peñíscola. En cuanto a Benicarló y Alcossebre, el documento resalta que no existen estaciones depuradoras primarias y que la planta de Vinaròs, en fase de construcción, no dispone de tratamiento terciario por lo que las aguas no podrán ser reutilizadas.

En la provincia de Valencia, el informe destaca como puntos negros más importantes el puerto de Valencia y la construcción de 44 cabañas en pleno parque natural de la Albufera. En el primer caso, los ecologistas apuntan al evento de la Copa del América, como causa de su degradación. La obra principal sobre la que gira el nuevo diseño portuario, un dique de cerca de dos kilómetros de longitud, obstaculizará las corrientes litorales y, según estudio de impacto ambiental, provocará un retroceso de 20 metros en la zona norte de la playa de la Malvarrosa.

En la provincia de Alicante, los puntos negros más relevantes se ubican al sur de la ciudad de Alicante, donde el complejo audiovisual de la Ciudad de la Luz proyecta dos platós acuáticos (emplazados en el agua, a 500 metros de la orilla) y el proyectado parque litoral, entre el barranco de las Ovejas (Alicante) hasta la pedanía ilicitana de L'Altet. Aquí, el informe también inciden en los vertidos de aguas residuales en L'Albufereta.

Arribas señaló que la primera causa de esta degradación es la insuficiente capacidad de las 21 depuradoras existentes en el litoral valenciano y el urbanismo salvaje. En el segundo aspecto, el ecologista reclamó la puesta en marcha de una legislación que prohíba nuevas construcciones en el primer kilómetro de playa, "el más saturado de la costa mediterránea".

Por otro lado, 37 municipios valencianos disponen de certificados de calidad y gestión medioambiental en sus playas, según informó ayer el Consell.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de agosto de 2007