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El casquete ártico se reduce al mínimo desde que se observa por satélite

Los expertos esperan que se recorte todavía más antes de que termine el verano

El casquete polar ártico se ha reducido ya más que cualquier otro verano desde que se toman medidas por satélite de su extensión, y lo ha hecho un mes antes de la época de mínima cobertura anual, han señalado varios expertos de Estados Unidos. La causa es probablemente una mezcla de fluctuaciones naturales a corto plazo, ya que los meses de junio y julio han sido muy soleados, y la tendencia al calentamiento global por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sumada a la acumulación de partículas contaminantes.

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William L. Chapman, que controla la situación del hielo en el Ártico desde la Universidad de Illinois (Estados Unidos), ha explicado que sólo un repentino y gran cambio en las condiciones de este verano podría impedir que se deshiele todavía más antes de que termine el verano boreal en septiembre. "El ritmo de deshielo durante junio y julio fue simplemente increíble", afirmó. "Y ahora está el océano oscuro captando luz solar y te preguntas si hay algo que pudiera invertir esta tendencia".

Mark Serreze, un experto en hielo flotante del Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de Estados Unidos, explica que las estimaciones de su institución difieren ligeramente de las del equipo de Illinois. Calculan que el retroceso del hielo no ha superado todavía el récord del verano de 2005, en la era de observación por satélite, que se inició en 1979. Sin embargo, se encuentra muy cerca de igualarlo y para septiembre cree Serreze que es seguro que habrá más agua en la superficie del Ártico que nunca. Otros expertos de la NASA y de la Universidad de Washington corroboran esta estimación.

Anticiclón

Al parecer, un sistema de altas presiones situado durante mucho tiempo sobre el Ártico es lo que ha causado esta situación, al mantener alejadas las nubes, atraer vientos calientes del sur y alejar de Siberia el hielo permanente.

La cada vez mayor apertura del Ártico durante el verano ha intensificado los enfrentamientos soterrados entre los países circundantes sobre las rutas comerciales por mar y los supuestos grandes depósitos de petróleo y gas en el suelo del océano.

La pasada semana, minisubmarinos rusos plantaron una bandera en el fondo del océano en el Polo Norte. El pasado miércoles, Stephen Harper, primer ministro de Canadá, inició un recorrido por los territorios árticos canadienses para "proteger nuestra soberanía ártica a medida que aumenta el interés internacional por la región", en sus propias palabras.

En un artículo publicado en Los Angeles Times, el conocido activista Jeremy Rifkin afirma: "Mientras los Gobiernos y los gigantes petroleros están esperando que el deshielo les permita el acceso al último tesoro mundial de petróleo y gas, los climatólogos están muy preocupados por algo más que está bajo el hielo y que, si se descubre, podría causar una catástrofe en la biosfera con terribles consecuencias para la vida en la Tierra".

Rifkin se refiere a la enorme cantidad de materia orgánica en el subsuelo siberiano, ahora contenida por el hielo bajo la forma de permafrost (suelo helado permanente). Si el deshielo del permafrost se produce en presencia de oxígeno sobre tierra firme, la descomposición de la materia orgánica dará lugar a la producción de dióxido de carbono, gas de efecto invernadero, y el que se produzca en las riberas de los lagos y mares, en ausencia de oxígeno, se emitirá metano, un gas de efecto invernadero 23 veces más potente que el dióxido de carbono. Además, todo el petróleo y el gas obtenidos en el Ártico se quemará y contribuirá todavía más al calentamiento global.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de agosto de 2007