Al Fatah renuncia a la lucha armada para su negociación con Israel

Abbas quiere cambiar la ley electoral para restar apoyo a Hamás

Mientras el Gobierno palestino de Salam Fayad presentaba en Ramala su línea programática en la que por primera vez en la historia no se menciona "la lucha armada", el presidente, Mahmud Abbas, prometió ayer que aplicará las conclusiones del demoledor informe sobre el fracaso de Al Fatah y de las fuerzas de seguridad en la toma militar de Gaza por parte del grupo islamista Hamás. Representantes del Gobierno israelí expresaron su "optimismo cauteloso" ante el programa de Fayad y la reanudación del diálogo con Abbas.

En realidad, el programa del Gobierno de transición -vigente hasta que Abbas consiga adelantar las elecciones- se basa en el programa político del presidente. Once folios que diseñan las siguientes líneas maestras: negociaciones directas con Israel para la creación de un Estado palestino, con capital en Jerusalén Este; retirada israelí de los territorios ocupados durante la guerra de 1967; solución justa y consensuada para la cuestión de los refugiados, sobre la base de las decisiones de Naciones Unidas. Lo que más destaca en el programa de Fayad es precisamente lo que no está incluido, y es que por primera vez un Gobierno palestino no reivindica "la lucha armada contra la ocupación de Israel", sino "una lucha popular".

Más allá de la semántica, es una decisión sin precedentes y que se diferencia del programa de Hamás y del primer ministro en Gaza, Ismail Haniya. Tras leer el programa del Ejecutivo de Ramala, Aiman Taha, en nombre de Hamás, decía: "Fayad nunca ha apoyado la resistencia armada contra los ocupantes israelíes. Pero ninguna decisión política puede borrar nuestro derecho de usar las armas". Israel reaccionó con un "optimismo cauteloso" ante las últimas medidas de Fayad y el renovado diálogo con Abbas. El viceprimer ministro, Haim Ramon, fue más allá de la reacción de rigor, lanzando una idea que muchos consideran que es también la de su íntimo amigo y jefe de Gobierno, Ehud Olmert: "Nos interesa salir de gran parte de Cisjordania y conservar los grandes bloques de asentamientos. La continuación de la ocupación amenaza nuestra existencia nacional, nuestra legitimidad y perjudica nuestra posición en la comunidad internacional". Excepto el mantenimiento de colonias en Cisjordania, el discurso de Ramon lo podría firmar el propio Abbas, que ayer se dedicó a tratar los graves problemas internos.

El presidente palestino recibió el informe de la comisión que ha investigado el desmoronamiento de sus fuerzas de seguridad en Gaza y prometió sacar las conclusiones pertinentes. Es decir, reorganizar la infraestructura militar y política, empezando con la destitución de 60 oficiales y dirigentes de Al Fatah, culpables de la humillante derrota, según el informe.

Abbas está empeñado en reformar la ley electoral para reducir la fuerza de su rival islamista. "Enmendaremos la ley electoral y la modificaremos a una única lista nacional en lugar de las dos que tenemos ahora, una nacional y otra por circunscripciones", adelantó Abbas, consciente de que con el actual sistema Hamás tiene clara ventaja a nivel municipal. En los comicios de enero de 2006, el movimiento integrista arrasó en las circunscripciones locales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de julio de 2007.

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