Mil personas mueren al año por minas antipersonas en Colombia

Más de mil personas mueren al año en Colombia víctimas de las minas antipersonas, una cifra que convierte al país suramericano en el de mayor mortandad por esta causa: tres personas todos los días. La organización Human Rights Watch (HRW), la que ha denunciado esta situación, ha constatado que el número de fallecidos -tanto civiles como militares- por minas antipersonas aumentó de menos de 300 en 2001 a más de 1.100 el año pasado.

HRW apunta a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como la principal responsable del alarmante número de muertes a causa de las minas. Los guerrilleros las llaman "el arma de los pobres", porque la mayoría de las que utilizan son caseras y montar cada una apenas cuesta poco más de 10 euros. El informe de HRW no salva a la segunda guerrilla del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que también utiliza los explosivos caseros, ni a los grupos paramilitares.

"Al usar minas antipersonas, las FARC están mutilando y dejando ciegos, sordos o sin vida a civiles colombianos que no participan en modo alguno en el conflicto", dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Jurídica y moralmente, no hay excusa que justifique el uso de estas armas indiscriminadas y brutales", añadió. La organización de defensa de derechos humanos calcula que de las mil personas que las minas mataron el año pasado, al menos 300 eran civiles.

El Gobierno de Colombia ha prohibido el uso de estas armas bajo los términos del Tratado de Prohibición de Minas de 1997, y su legislación incluye asistencia médica y económica, al igual que otros beneficios para los supervivientes afectados. Colombia también recibe una gran cantidad de financiación internacional, incluyendo fondos de la Unión Europea, para proveer ayuda a las víctimas e implementar otras iniciativas relacionadas con la problemática originada por el uso de minas. No obstante, según el informe de HRW, muchos supervivientes civiles no reciben la asistencia adecuada.

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