Resoluciones que critican las leyes

Con ésta ya son al menos tres las veces que el juez Fernando Ferrín Calamita ha preferido apoyar sus resoluciones en sus consideraciones morales antes que en las leyes aprobadas en el Parlamento. Porque éstas las critica a menudo. No le gustan ni la ley del divorcio ni la ley contra la violencia de género ni, sobre todo, la ley que permite el matrimonio entre homosexuales. Tampoco estaba de acuerdo, recién ingresado en la carrera judicial, con que las españolas pudieran hacer top-less. Mandó detener a dos mujeres en 1987 en una playa gaditana por este motivo, sin que existiera norma alguna que prohibiera lo que estaban haciendo.

Tampoco le ha importado ahora que una ley reciente permita casarse a dos personas del mismo sexo. Ni que la Constitución, en su artículo 14, prohíba cualquier tipo de discriminación por razón de la orientación sexual. A él, que en 1987 relató a este periódico que sus libros de cabecera eran la Biblia y Camino, de José María Escrivá de Balaguer -fundador del Opus Dei-, no le gustan estas cosas. Y punto.

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Contra el divorcio

El juez Ferrín es titular de un juzgado de familia, por lo que, sobre todo, se encarga de divorcios. Pero no los entiende. En su último auto afirma que, si se permite a los cónyuges separase, no comprende "por qué no se concede, verbigracia, la misma opción de desligarse de la obligación hipotecaria respecto de las entidades financieras, que nos tiene atados a la mayoría de los españoles 20 ó 30 años". Según él, es similar dejar una relación de pareja que no pagar las deudas con el banco.

El magistrado ya fue protagonista en los medios de comunicación hace un mes. Por impedir durante más de un año que una mujer, lesbiana, adopte a la hija de su esposa. Candela tiene 15 meses y sólo un progenitor oficial, a pesar de que la cuidan y quieren las dos mujeres con las que vive. Pero al juez Ferrín no le parece bien esta familia y ha pedido a todos los psicólogos de la Dirección General de Familia de Murcia su opinión sobre el caso. El procedimiento de adopción, que en el caso de los matrimonios heterosexuales apenas se demora, está parado.

"¿No es un derecho del menor el de ser insertado en una familia "normal", compuesta por dos personas de distinto sexo y que, por ello, son complementarias entre sí?", se preguntaba en el caso de estas dos madres que querían adoptar. Le preocupaba, como ahora, el alto riesgo de que un hijo de homosexuales lo sea también.

Cree que la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo es "desafortunada" y "posiblemente inconstitucional". Así que prefiere aplicar sus propias normas. Este diario intentó ayer ponerse en contacto con el magistrado Ferrín. En su juzgado indicaron que no haría declaraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de julio de 2007.

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