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Cécilia Sarkozy vuelve a Libia para repatriar a las enfermeras búlgaras

La primera dama de Francia, Cécilia Sarkozy, y la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, se encuentran en Libia para tratar de repatriar a las cinco enfermeras búlgaras y al médico de origen palestino (nacionalizado búlgaro en junio) cuya pena de muerte fue conmutada la semana pasada por la de cadena perpetua. Ambas llegaron el domingo a Trípoli y esa misma noche se entrevistaron con el líder libio, Muammar el Gadafi. El propio presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha involucrado en el caso. Además de los viajes de su esposa al país -ya estuvo el pasado día 12 visitando a las enfermeras- Sarkozy habló ayer por teléfono dos veces con Gadafi, pero no ha confirmado si viajará a Libia mañana, como han anunciado fuentes de Trípoli.

El ministro de Exteriores búlgaro, Ivailo Kalfin, había dicho "que si los libios muestran suficiente buena voluntad, la repatriación puede ser inmediata". Sin embargo, ayer denunció que Trípoli exige "nuevas condiciones inaceptables", aunque no las explicó. "Libia no contribuye a la normalización de sus relaciones con la UE" con estas exigencias, djo Kalfin.

Las cinco enfermeras y el médico están en prisión desde 1999, cuando fueron detenidos por contagiar el sida a 426 niños. Desde el principio, afirmaron su inocencia y aseguraron que las confesiones en las que se autoinculparon fueron obtenidas mediante torturas.

El Gobierno francés matizó ayer que Cécilia Sarkozy no está en Libia para negociar, sino que se trata de "participar en una acción humanitaria y social". "Tiene un papel de intermediaria", declaró al diario Le Monde Roger Karoutchi, secretario de Estado de Relaciones con el Parlamento. Lo que pretende es llevarse en su avión a las cinco enfermeras y al médico.

La UE presionó fuertemente a Libia para impedir que los detenidos fueran ejecutados. La conmutación de la pena se obtuvo después de que las familias de los 426 niños infectados en el hospital de Al Faté de Bengazi (de los que 56 han muerto) recibieran indemnizaciones millonarias de la UE y renunciaran a pedir la pena de muerte. Cada familia obtuvo un millón de dólares (720.000 euros). Libia pretende ahora restablecer los lazos con la UE. Al parecer, también pretende mayores compensaciones monetarias, pero la UE se opone.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2007