Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA ESTRATEGIA DE LA MONCLOA PARA LAS ELECCIONES GENERALES | La ofensiva de los socialistas

Zapatero pisa el acelerador social

Superado el debate sobre el estado de la nación y renovado su equipo de Gobierno, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido pisar el acelerador electoral. Para ello va a pedir a los ministros que multipliquen su presencia pública. Una tarea que recaerá especialmente en siete miembros del Gabinete: Rubalcaba, Caldera, Fernández Bermejo, Alonso, Narbona, Salgado y Chacón. En esta ofensiva, Zapatero reactivará el rostro más social de su política y tratará de recuperar el contacto con el mundo de la cultura y el apoyo de la juventud. También buscará activar el voto en Cataluña con una política cargada de gestos estatutarios. Para ETA sólo habrá un mensaje: guerra sin cuartel.

Tras el impulso tomado con el debate sobre el estado de la nación y la renovación en cuatro carteras de su equipo, José Luis Rodríguez Zapatero se plantea como objetivo la movilización del Gobierno y del PSOE para despegarse del PP en las encuestas y ganar "con holgura" las elecciones de la próxima primavera. Su primera medida electrizante se pondrá en marcha tras el verano.

El presidente quiere reactivar el voto en Cataluña promoviendo este mismo mes el desarrollo del nuevo Estatuto

Las grandes promesas sociales y la recuperación del contacto con el mundo de la cultura serán claves en la campaña

Rubalcaba, Caldera, Fernández Bermejo, Alonso, Narbona, Chacón y Salgado abanderarán la ofensiva electoral

El Gobierno socialista ha perdido encanto en importantes sectores de la población, como el cultural, y el juvenil por el problema de la vivienda, y pretende que el nuevo programa electoral de su partido, que coordinará el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, contenga un marcado contenido social, y que en torno a él se movilicen el Gobierno, el partido y significados progresistas en numerosos actos públicos.

Su aspiración es que en ese programa electoral, y por tanto en los ocho meses que quedan de legislatura, se visualicen medidas sociales concretas que le sirvan al Gobierno para recuperar el contacto con los ciudadanos y restar al debate sobre su política territorial y su estrategia en la lucha contra ETA el fuerte protagonismo que han tenido en los dos últimos años. La subvención a las familias de 2.500 euros por cada nuevo hijo es un ejemplo de por dónde quiere avanzar el Gobierno.

En esta estrategia de volver a entusiasmar al electorado, Zapatero quiere que los ministros multipliquen su presencia en la calle. Tendrán "especial relevancia" en esta misión los más comunicadores, que además de informar de sus tareas, opinarán sobre la tarea del Ejecutivo en su conjunto: la nueva ministra de la Vivienda, Carme Chacón; el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba: el de Justicia, Mariano Fernández Bermejo; el de Defensa, José Antonio Alonso; la de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y la de Administraciones Públicas, Elena Salgado.

Zapatero se ha hecho eco de las críticas recibidas en los últimos meses sobre la falta de un relato adecuado de las reformas sociales que ha impulsado, del repliegue en la comunicación de muchos ministros y del creciente desapego con La Moncloa del mundo intelectual. Como guinda, los resultados del 27-M, que si bien no son extrapolables a unas generales, reflejaron esa desmovilización del voto de izquierdas, sobre todo, en los graneros socialistas de Cataluña y Andalucía. Con los cambios en el Ejecutivo, el presidente pretende aprovechar los ocho meses que tiene por delante para enderezar esta situación.

El nombramiento como ministro de Cultura de César Antonio Molina, de alta talla intelectual y capacidad de gestión, como ha mostrado al frente del Instituto Cervantes, busca, según fuentes de La Moncloa, recuperar la conexión con el mundo intelectual, donde se han producido claros distanciamientos con el Gobierno, especialmente, en el debate sobre la reforma del Estatuto de Cataluña. Molina ha sido felicitado por su nombramiento por escritores de la talla de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Ernesto Sábato.

La elección de Chacón para Vivienda, a sus 36 años, pretende recuperar y consolidar el pulso con la juventud, con un ministerio que centra una preocupación clave de los jóvenes: la vivienda. Chacón aporta, además, la vertiente catalana, y refuerza al PSC con dos ministros catalanes.

A su vez, Zapatero para tratar de estimular el voto en Cataluña impulsará el desarrollo del nuevo Estatuto, en su vertiente más práctica. El 17 de julio se reunirá la comisión mixta Gobierno-Generalitat, y para fines de año, Cataluña gestionará los trenes de cercanías, ahora en manos de Renfe. "El debate que se va a abrir sobre Cataluña será sobre asuntos prácticos, que interesan a los ciudadanos, y no sobre cuestiones identitarias", según fuentes gubernamentales.

También cuenta la vertiente andaluza que aporta el principal fichaje del nuevo equipo de Zapatero, el científico Bernat Soria. Pese a su origen valenciano, Soria ha trabajado como director del Centro Andaluz de Bilogía Molecular y Medicina Regenerativa gracias al apoyo de la Junta de Andalucía. "Bernat Soria es un orgullo para Andalucía, adonde tuvo que acudir al no apoyar sus investigaciones el Gobierno del PP en la Comunidad Valenciana", recuerdan fuentes gubernamentales. Soria es, además, un buen comunicador.

Pese a desplazar el debate sobre ETA, el Gobierno sabe que la amenaza de la banda es real y que puede materializarse en cualquier momento. Hasta ahora, las fuerzas de seguridad han impedido los dos intentos serios de los etarras de atentar, en Ayamonte y en Saint Jean Pied de Port. La estrategia del Ejecutivo es clara: "Hay una guerra sin cuartel contra ETA".

El Gobierno deduce de la actitud del líder del PP, Mariano Rajoy, en el debate sobre el estado de la nación, que éste ha roto la tregua política sobre el terrorismo, a la que se había comprometido en La Moncloa el 11 de junio, tras el anuncio formal de ETA de ruptura del alto el fuego. Si ETA atenta, el Gobierno teme que Rajoy trate de explotarlo políticamente volviendo a situar el terrorismo en el centro del debate e incluso responsabilizando a Zapatero.

"Ha quedado más claro que nunca que es Rajoy quien quiere hacer del terrorismo el centro del debate, y también que ha sido Rajoy quien no ha querido la unidad frente a ETA, al plantear como colofón al debate resoluciones inasumibles por los demás grupos, como la reclamación de las actas de los contactos con la banda. Es la prueba definitiva de que el PP se lo juega todo a lo que haga ETA", concluyen las mismas fuentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de julio de 2007