Tribuna:TRIBUNA SANITARIA
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De la enfermedad animal a la humana

El número del 15 de junio de la revista Science incluye un artículo firmado por Martin Enserink cuyo concepto es extremadamente sencillo: las barreras entre enfermedades animales y humanas son ficticias. Considerando la salud desde una perspectiva más ambiental y global que en una interpretación estrictamente clínica o asistencial, humanos y animales compartimos demasiadas cosas, y especialmente enfermedades, como para enfrentarlas por separado. Es la denominada one health, basada en las propuestas de Calvin Schwabe y que se corresponde perfectamente con el clásico lema veterinario Higia pecoris, salus populi (que viene a significar "la salud del ganado, la salud del pueblo").

Casi dos tercios de todas las enfermedades humanas transmisibles proceden de un animal vertebrado

Casi dos tercios del total de las enfermedades transmisibles humanas son zoonósicas (61%), es decir, adquiridas a partir de un animal vertebrado. Y, además, aproximadamente tres de cada cuatro (77%) enfermedades emergentes humanas son también zoonosis. Conviene no olvidar por último que las zoonosis alimentarias son las que reciben más atención, y que son la razón de ser de muchos de los contenidos y actividades de la seguridad alimentaria. Salmonelosis, encefalopatías espongiformes, triquinelosis, son nombres que todos asociamos a alimentos de origen animal. En distinta medida y por distintos mecanismos de transmisión, los animales actúan como reservorios o vectores de enfermedades para la especie humana y comparten muchas de ellas.

Así pues, la sanidad de todos ellos es una de las llaves de la salud pública como eslabón primario en la cadena de transmisión de las zoonosis, en particular los destinados a consumo humano y los que comparten su hábitat con nosotros. Controlando la enfermedad en los animales, evitamos la enfermedad humana. Recuerden la brucelosis -principal zoonosis en nuestro país- y su marcada disminución teniendo como único origen el control de la misma en el ganado, no como consecuencia de nuevos fármacos, vacunas u otras tecnologías aplicadas al enfermo.

Las tasas por 100.000 habitantes pasaron de aproximadamente siete a mediados de los años noventa a menos de tres en diez años, cifras coincidentes con la disminución de la prevalencia en ganado ovino y caprino del 2,5% a un 0,5%, aproximadamente, en el mismo periodo. (Fuente: MAPA).

En todo caso, la iniciativa americana de que veterinarios y médicos establezcan planes conjuntos en relación con estrategias de investigación y lucha contra las enfermedades no es la primera. En septiembre de 2004 comenzó su andadura la red MED-VET-NET, cuyo acrónimo lo dice todo (European Network of Excellence for prevention and control of zoonoses) (www.medvetnet.org).

El principal objetivo de esta red europea es la vigilancia sanitaria de las zoonosis. Consiste, pues, en la mejora de la investigación, prevención y control de las zoonosis, especialmente de aquellas de origen alimentario, teniendo en cuenta el concepto de salud pública, la opinión de los consumidores y de otros sectores implicados a lo largo de la cadena alimentaria, mediante la integración de especialistas veterinarios, médicos y expertos en seguridad de los alimentos.

No obstante todo lo anterior, si adoptamos el término de "sanidad global", las facetas de necesaria colaboración entre estas profesiones son aún más: toxicología ambiental, contaminación biótica de recursos hídricos, cambio climático como motor de cambios en la distribución de vectores de enfermedad, ocio y transporte como diseminadores mundiales de patógenos, etcétera.

La lista es interminable y requiere no sólo de médicos y veterinarios, sino de otros profesionales con competencias específicas en multitud de campos: sociología, entomología, toxicología, biología, edafología, etcétera. Un ejemplo magnífico ha sido la influenza aviar, paradigma del concepto de one health: biólogos, meteorólogos, veterinarios, ecólogos, médicos y alguna otra profesión confluyendo para estudiar una misma situación.

Así pues, parece evidente que la sanidad inmediata -no futura- estará integrada por varias profesiones estrechamente vinculadas. Formación es la palabra clave. Es necesario ampliar el currículo de nuestros estudiantes de Medicina, Veterinaria y otras ciencias de la salud con nuevas materias que escapen un tanto a nuestra visión umbilical y nos permitan aprender de otros campos del saber complementarios a los nuestros.

Víctor Briones, Joaquín Goyache y Lucas Domínguez pertenecen al Laboratorio de Vigilancia Sanitaria (Visavet) del Departamento de Sanidad Animal. Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid.

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