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Reportaje:

Cuando los principios estorban

PP y PSOE cierran pactos de gobierno en varios territorios a costa de aliarse con ex tránsfugas, olvidar los insultos proferidos o desdecirse de lo afirmado en campaña

Uno era un traidor vendido a los terroristas y ahora es anhelado como socio de gobierno. Otro fue tachado de tránsfuga desleal, pero hoy se ha convertido en perfecto aliado. Los partidos sufren a veces amnesia colectiva y olvidan, cuando toca pactar, lo que dijeron e hicieron pocos meses antes. PP y PSOE han cerrado en estas cuatro semanas de junio muchos acuerdos para conquistar poder municipal y autonómico. En algunas ocasiones, los principios han sido enterrados por la realpolitik.

NAVARRA Cortejando al "traidor"

Cerca de 70.000 personas se manifestaron en la tarde del pasado 17 de marzo en Pamplona, convocadas por UPN (la marca electoral apoyada por el PP en Navarra). En algunas de las pancartas, pegatinas y carteles se calificaba al presidente José Luis Rodríguez Zapatero de "etarra" y "traidor", y a los dirigentes del PSOE navarro de "socionacionalistas", "amigos de los asesinos" o "traidores a Navarra".

Poco después de cerrarse las urnas el 27 de mayo, el convocante de aquella marcha cívica, Miguel Sanz -tras constatar que había perdido la mayoría absoluta de la que gozaba para gobernar Navarra-, ofreció la vicepresidencia de un Gobierno de coalición al PSN-PSOE. Añadió que estaba dispuesto a dejarle presidir el Parlamento foral y la Mancomunidad de Pamplona, otorgarle el cargo de senador por Navarra y cederle más consejerías de las que la matemática atribuía a sus 12 parlamentarios.

El mismo Sanz que en el discurso de cierre de aquella manifestación de marzo acusó a Rodríguez Zapatero de "falta de claridad" frente al terrorismo etarra -y el mismo que en campaña dijo que el candidato socialista en Navarra, Fernando Puras, era el "abogado" de Zapatero para el proceso de negociación con ETA-, trabaja activamente ahora por gobernar con esos "traidores" que querían "vender" Navarra a los terroristas porque su objetivo era, según dijo, "alcanzar el poder a cualquier precio".

La reelegida alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, hizo vibrar a más de 2.000 asistentes al mitin central de UPN en campaña, cuando cantó ante los micrófonos: "¡A por ellos, oeee...!". Pocas semanas después, Barcina fue, efectivamente, a por los socialistas, pero para invitarles reiteradamente a gobernar juntos, a formar parte de su equipo de gobierno, a otorgarles concejalías delegadas. Se había quedado a un edil de la mayoría absoluta.

Nadie ha pedido disculpas por aquellos insultos. Sanz, eso sí, ha reconocido que "todos" los candidatos cometen "excesos verbales" en campaña. El diputado de UPN Jaime Ignacio del Burgo fue más allá: se mostró dispuesto a retirar de las librerías su último libro, Navarra, el precio de la traición, prologado por Mariano Rajoy, si con ello facilitaba la consecución de un Gobierno UPN-PSN.

A ritmo de pasodoble, en la noche del 25 de mayo, Miguel Sanz dijo en el mitin de cierre de campaña que los socialistas navarros sólo tenían una obsesión: "Desbancar a UPN del poder para que no haga descarrillar el diabólico plan de negociación entre ETA y Zapatero". Estos días Sanz alaba la "sensatez" y "responsabilidad" que el PSN tuvo en la Transición para construir la Navarra del Amejoramiento del Fuero; y elogia a Zapatero porque ha puesto "los puntos sobre las íes" en su discurso de respuesta a la ruptura de la tregua por parte de ETA. No hay una palabra altisonante. Todo son llamadas para gobernar "desde el constitucionalismo, entre aquellos que creen en Navarra", un grupo en el que Sanz, ahora sí, incluye al PSN. El libro de Del Burgo, por cierto, sigue en las librerías.

LANZAROTE El PSOE y el líder preso

Los acuerdos suscritos por el PSOE canario en Lanzarote para cogobernar en cinco instituciones con el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) suponen un balón de oxígeno para esta última formación, presidida ahora por Antonio Hernández. Pero el líder natural del PIL sigue siendo su fundador, Dimas Martín, actualmente en la prisión de Tahíche cumpliendo su quinta condena (en este caso, por cuatro delitos financieros).

El pacto no es nuevo. Los socialistas e insularistas de Lanzarote siempre se han entendido bien en la isla de los mil volcanes. Ambos partidos gobernaron durante 16 años en distintas instituciones, incluso después de que en 1991 Dimas Martín comenzara su peregrinaje por juzgados y prisiones, condenado por diversos delitos relacionados con malas prácticas urbanísticas y de gestión de las empresas públicas.

En 2003, el entonces diputado y hoy líder del PSOE en Canarias, Juan Fernando López Aguilar, dedicó a Martín -a la sazón presidente de Lanzarote- todo tipo de perlas: comparó su gobierno con el cartel de Medellín, dijo que el PIL practicaba una "política bananera", que Lanzarote no se merecía "un presidente condenado por cohecho" y que PP y Coalición Canaria (entonces socios del PIL) eran "cómplices" de ese "insulto a la ciudadanía". Ahora, el PSOE de Lanzarote gobernará con el partido de Martín.

CANARIAS Pacto de perdedores

El socialista Juan Fernando López Aguilar obtuvo el 27 de mayo en Canarias una mayoría histórica, pero insuficiente: Coalición Canaria (CC) y el PP suman más escaños y, si nada se tuerce a última hora, gobernarán juntos -después de romper de mala manera, a mitad de mandato, en la legislatura anterior-. Y eso que el requisito insoslayable que puso CC para elegir socio de gobierno es justo el que, en principio, el PP no cumple: apoyar sin matices en el Congreso el proyecto de reforma del Estatuto que salió del Parlamento canario.

Ese proyecto ha sido rechazado de plano por los populares: el pasado febrero, durante la sesión en la que el texto iniciaba su andadura parlamentaria, la diputada del PP Mercedes Roldós expuso la opinión de su partido: se trata, dijo, de "un Estatuto excluyente y partidista", que "tergiversa la historia de Canarias", que suprime "la referencia a la unidad de la nación" y que incluye "aspectos claramente inconstitucionales". Llegó a tacharlo de "nacionalsocialista", refiriéndose con arriesgada ambigüedad a que había sido pactado por los nacionalistas de CC y los socialistas canarios.

Eso fue en febrero. Ahora, PP y Coalición Canaria negocian a toda prisa para limar asperezas en torno a ese Estatuto.

ALMERÍA Socialistas y ex populares

El PSOE ha pactado con el Partido de Almería (Pal) para arrebatar al PP el gobierno de la Diputación de Almería. Hasta ahí todo normal, salvo por el hecho de que el Pal está formado por ex diputados del PP que se hicieron tránsfugas en la legislatura pasada.

José Añez, candidato popular en 2003, ganó aquellos comicios y fue elegido presidente de la Diputación. Sin embargo, la lucha interna por el poder rompió en dos el PP: Añez, enfrentado a la dirección del partido, acabó dirigiendo un minigobierno integrado por él mismo y dos diputados más. Los tres fueron expulsados del PP, pero ninguno entregó su escaño. Se convirtieron, por tanto, en tránsfugas.

El presidente de la Diputación secuestró así la mayoría absoluta de los populares, y ha podido gobernar los últimos tres años con el apoyo tácito de los 11 diputados socialistas, que no movieron un dedo para echar a los tránsfugas. Tras el 27-M, el PSOE y Añez -ya concurriendo con el Pal- han firmado un acuerdo de gobierno. El PP denuncia que sólo han puesto por escrito el "pacto secreto", tácito, de la anterior legislatura.

Por su parte, el PP va a reeditar su gobierno de coalición en el Ayuntamiento de Almería con un partido escindido de su seno hace cuatro años: el Grupo Independiente por Almería (Gial). Rompieron en 2003, pero ese mismo año ya tuvieron que apañarse para gobernar juntos, y ahora repiten; el PP, tras constatar que no alcanza la mayoría, ha sugerido ya que es hora de volver a unirse. "Vamos a hablar con Gial las próximas semanas desde la máxima generosidad. Pensando siempre en el futuro, ni un minuto en el pasado", anuncia Javier Arenas, presidente del PP andaluz.

CÁCERES El "tránsfuga" necesario

De ser tachado unánimemente de "tránsfuga" y "desleal" hace unos meses, el candidato de Foro Ciudadano, Felipe Vela, ha pasado a ser clave para el nuevo gobierno municipal socialista de Cáceres, donde el PSOE arrebata la alcaldía al PP, el partido más votado. Los socialistas e IU han firmado un "pacto de legislatura" con el concejal de FC porque sólo con su apoyo suman mayoría.

Felipe Vela, que concurrió en 2003 como independiente en las listas del PP y formó parte de su gobierno, abandonó este partido en mayo de 2005, pero se quedó con el acta de concejal. Esa actitud provocó la indignación no sólo de los dirigentes populares, sino de los partidos de la oposición (PSOE e IU), que calificaron a Vela de "tránsfuga". El entonces presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, llegó a ofrecer al PP uno de sus concejales para que saliera adelante una iniciativa del Gobierno que no hubiera podido prosperar por el boicot de Vela.

"Quien decide es el que tuvo la mayoría absoluta: [el PP] ha sido traicionado por un concejal y para nosotros la traición no vale más que la decencia", dijo Rodríguez Ibarra para explicar ese apoyo a un proyecto del Gobierno con el que los socialistas ni siquiera estaban de acuerdo.

Vela se ha presentado como candidato de FC en estas elecciones, y ha resultado capital para quitarle el gobierno al PP. El cabeza de lista de IU, Santiago Pavón, afirmó tajante, tras conocer los resultados: "Nunca estaré en un gobierno con Vela". Ahora alega que el antiguo tránsfuga, aunque dará su apoyo imprescindible al gobierno, no tendrá cartera.

Información de Mikel Muez, Juan Manuel Pardellas, María José López Díaz y Cruz V. Vázquez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 2007