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Valencia desperdicia 180.000 toneladas de residuos con el retraso del Ecoparque

Los vecinos de Sevilla depositan esa cantidad anual de basura en sus puntos limpios

Reciclar y aplicar de esta manera el compromiso con el medio ambiente es una tarea difícil para un vecino de Valencia. Es la única gran urbe española que carece de un punto limpio, una instalación que asume todos los desperdicios que no absorben los contenedores tradicionales. Los cuatro puntos limpios de Sevilla -una ciudad que gestiona una cantidad de residuos similar a Valencia- captaron, el año pasado, 184.817 toneladas de residuos depositados por los ciudadanos. El Ecoparque, todavía en construcción, deberá multiplicar la reutilización de basuras.

Barcelona tiene nueve ecoparques móviles que utilizan 45.000 vecinos cada año

Después de una década de planificación -los trámites comenzaron en 1997- el primer punto limpio de la ciudad, permanece en construcción. El Ecoparque, como se llamará la planta de residuos, tenía que estar ya en servicio, según las previsiones lanzadas por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en el acto de colocación de la primera piedra. "No será por falta de presupuesto", reclama la edil socialista Carmen del Río. La instalación ha estado presupuestada en apenas 900.000 euros en los últimos ejercicios, pero no ha sido hasta 2006 cuando ha empezado a tomar forma. La nueva instalación de medio millón de metros cuadrados estará situada en el polígono industrial de Vara de Quart, junto a la V-30. Sin duda, llega tarde. Las principales ciudades inauguraron este tipo de plantas hace diez años. De hecho, en la provincia de Valencia ya hay 98.

Los empleados de un bar reformado junto a la avenida de Blasco Ibáñez, acumulaban la pasada semana los muebles viejos junto a un contenedor de papel y cartón. "No tenemos dónde llevar los escombros. Aquí los reciclarán", decía uno de los operarios mientras inundaba la acera de estanterías. Al lado de las sillas rotas, un viejo colchón permanecía a la espera de ser recogido desde hacía varios días. La alternativa del Consistorio es el servicio de recogida enseres que acumula cinco toneladas diarias de muebles. Este servicio es residual para el Ayuntamiento de Barcelona que cuenta con nueve camiones que utilizaron 44.729 vecinos en 2006.

Los cuatro puntos limpios de Sevilla registran, desde que fue inaugurada la primera instalación en 1998, cerca de 400 entradas diarias de vehículos. Los vecinos depositan electrodomésticos, maderas, escombros o colchones. Son residuos que los valencianos no tienen donde depositar. O sí. Los contenedores de la ciudad aparecen a menudo rodeados de muebles y desperdicios inapropiados para esos contenedores. El paisaje habitual en los numerosos solares de Valencia está formado por escombros y viejos colchones. La empresa municipal de recogida de residuos de Sevilla, Liposam, recogió casi cinco toneladas de colchones en 2006. En Barcelona, con el doble de población que Valencia, los vecinos recogieron 227.741 toneladas en sus nueve ecoparques grandes y sus 11 de barrio.

La demora en la inauguración del Ecoparque ha dejado a la ciudad a la cola de la reutilización: el parámetro básico para medir una política de residuos. La importancia de la gestión de los residuos pasa por la materia económica. Uno de cada cinco euros municipales va dirigido a la gestión de residuos. Valencia gasta 61,5 millones anuales en la limpieza y la recogida de basuras, mientras que dedica 21,4 a la Entidad Metropolitana de Tratamiento de Residuos. Esta empresa gestiona los puntos limpios del área metropolitana de Valencia, y es la encargada de entregar las subvenciones de la Generalitat para crear estos servicios. La falta de una instalación de separación de residuos urbanos contrasta con la voluntad recicladora de los ciudadanos. Seis de cada diez hogares separa sus basuras en envases y basura orgánica, según un seguimiento del pasado febrero de la empresa Ecoembes. "El problema es que no está claro dónde van los desperdicios, una vez separados", recrimina Sara del Río, de Greenpeace que añade: "La importancia de un punto limpio está en la separación de las sustancias tóxicas". La falta de este tipo de instalaciones hace que vayan al vertedero y a las incineradoras sustancias que contaminan en grandes cantidades.

La importancia de la separación de residuos ha aumentado en los últimos 10 años en Valencia. Los residuos diarios por persona han pasado de 0,9 kilos a 1,35.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2007