Cartas al director
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Autocrítica democrática

Se ha celebrado esta semana la conmemoración de las primeras elecciones democráticas posfranquistas. Es indiscutible el éxito del proceso de transición de la dictadura a la democracia, y la implicación positiva de agentes de todas las ideologías que renunciaron a una parte de sus principios para llegar a un punto en común: la Constitución española de 1978.

Treinta años después, cabe realizar también cierta autocrítica del proceso de democratización que, como es obvio, no fue perfecto. Uno de los fallos principales a juicio de muchos juristas, fue someter a aprobación en un único referéndum la Monarquía y el gran paquete de derechos y libertades de los ciudadanos españoles. A pesar de las valientes aportaciones de la Casa Real, que hoy nadie pone en duda, puede que en virtud del establecimiento de un auténtico modelo democrático también la forma de Estado, Monarquía o República, debería haber tenido la oportunidad de ser elegida por los ciudadanos en un referéndum diferente al del reconocimiento de sus derechos y libertades.

Es posible que permanezca como una anécdota intrascendente o como una cuestión a resolver en el futuro, pero es un hecho de calidad democrática que se obvió irremediablemente, a pesar del carácter valiente y conciliador de todas las concepciones políticas que participaron en la transición española, y que estos días recordamos con orgullo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de junio de 2007.

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