Crónica:VESTIDOS DE LUCES | Feria de AniversarioCrónica
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Luis Segura: el toreo queda

Luis Segura fue uno de los más grandes toreros de Madrid. El diestro de Usera tenía arte para dar y tomar. Algunos dijeron que era amanerado. Algunos, que se consagró tan sólo por un quite. Otros, que fue una moda pasajera. Luis Segura toreaba con arte, elegancia -tan madrileña-, pureza y verdad.

Luis Segura toreaba con la finura clásica de los toreros de Madrid. Buenas maneras, que no amaneramiento. Por chicuelinas quitó como el mejor.

Nunca fue, como envidiosos y frustrados han querido mostrarlo, una moda pasajera. Su forma de vida romántica le llevó lejos de aquí. A las Américas.

Volvió Luis Segura, vencido, en 1974, con su mismo toreo clásico. Vuelta imposible que le costó la muerte en un infausto festival en el serrano Valdemorillo. Había regresado un torero olvidado, ajeno a las modas. Y un infarto cruel acabó con él.

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Puerta grande

Luis Segura, el torero grande del barrio de Usera, abrió la puerta de Las Ventas un lejano mayo de 1959. Rafael Ortega, el torero de la isla de San Fernando, y Joaquín Bernadó, el noi de la rietera, le acompañaron en tarde memorable.

Pasa la vida, pasan los años, calladamente se va la juventud. El toreo de Luis Segura queda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de junio de 2007.