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VESTIDOS DE LUCES | Feria de San Isidro

Lisboa recuperó su centenaria plaza

La Lisboa taurina esta de fiesta. El ya centenario coso de Campo Pequeño ha sido remodelado por completo, pero sin alterar su fachada neomudéjar. Se ha combinado con inteligencia la tradición con el futuro, el ladrillo con el acero. Un recinto multiuso con tiendas, bares, cines y librería. Campo Pequeño es mucho más que un coso taurino, se ha convertido en un centro difusor de la cultura portuguesa.

Durante la temporada pasada se celebraron quince festejos en los que las 7.000 localidades se agotaron en casi todos los festejos. El antiguo matador de toros, Rui Bento Vasques, es el director taurino de la empresa y dada su magnífica gestión, piensa aumentar este año el número de corridas.

El rejoneo, por supuesto, y los forçados, son los reyes de la programación. Lisboa es la catedral del toreo en Portugal tanto a caballo como a pie. Pero las raíces culturales son el arte del rejoneo, los forçados, esto no cambia.

Junto a los grandes veteranos Antonio y Joao Ribeiro Telles, Joao Moura y Joaquím Bastinhas han surgido en estos últimos años un plantel de jóvenes y extraordinarios valores del toreo a caballo. Jóvenes cavaleiros pertenecientes a gloriosas dinastías. Así Manuel Ribeiro Bastos, su primo Joao Telles, Joao Moura hijo y su primo Joao Moura Caetano, Víctor Ribeiro, Manuel Lupi y Marco Tenorio Bastinhas.

Un extraordinario elenco de rejoneadores que esperan a sus rivales españoles. Pablo Hermoso de Mendoza, Sergio Galán, Álvaro Montes.

De matadores todavía se dan coba Víctor Mendes, el gran maestro lusitano y el angoleño José Luis Gonçalves. Y entre los jóvenes, Pedrito de Portugal, Luis Vital Procuna y Mario Miguel esperan a El Juli y a Morante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de junio de 2007