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Elecciones 27M

Hereu da un ultimátum a ERC para que decida si entra en el gobierno o pasa a la oposición

Portabella no repetirá el tripartito y su partido le advierte de que no hay marcha atrás

Jordi Hereu, alcalde en funciones del Ayuntamiento de Barcelona, lanzó ayer un ultimátum al líder republicano, Jordi Portabella, para que aclarase si está dispuesto o no a entrar en el gobierno municipal. Portabella le contestó que estaba dispuesto a hablar, lo que harán el martes. Fue una respuesta meramente táctica porque el republicano ya ha decidido pasar a la oposición. La dirección de Esquerra quiere ganar tiempo para cerrar con el PSC las múltiples negociaciones abiertas en Cataluña y evitar represalias. Pero la cúpula republicana avisó a Portabella de que su decisión no tiene marcha atrás.

Un destacado miembro de la dirección republicana confirmó que ayer mismo Jordi Portabella tomó la decisión de romper la baraja. Lo hizo después de comprobar que el alcalde, Jordi Hereu, y todo su equipo se tomaron su órdago como un farol con vistas a las negociaciones: "Sólo le faltaba eso, que el alcalde no le creyera, después de sentirse maltratado por el propio Hereu desde que asumió la alcaldía", comentó el mismo portavoz. Portabella, que asume las cosas como una afrenta personal, no le perdonó a Hereu, por ejemplo, gestos como presentar el sistema del bicing en solitario.

Pese a que la decisión está tomada, formalmente Portabella seguirá el juego de las negociaciones con Hereu para evitar que los socialistas rompan los posibles pactos que todavía están en el aire en muchas corporaciones catalanas, como las diputaciones de Barcelona, Lleida y Girona.

La dirección de ERC apoya la decisión de su candidato por Barcelona, pero le ha advertido de dos cosas. La primera, que en la oposición "hace mucho frío", sobre todo si no es el partido mayoritario. "El protagonismo lo tendrá [el convergente] Xavier Trias", le avisó un compañero de partido. Y la segunda, que después de haber lanzado el órdago y poner en jaque a la dirección, no vale retractarse. Una seria amenaza después de que la dirección de ERC ha quedado cuando menos marginada de la campaña electoral de Portabella y, sobre todo, de la confección de la lista, en la que colocó a una independiente como número dos.

Maltrato

Pese a lo asegurado en la misma noche electoral, ahora a Portabella le pesan más los motivos personales que los políticos. El domingo, nada más conocer los resultados, manifestó: "Seguimos siendo la fuerza necesaria, que no suficiente, para gobernar Barcelona de forma estable (...) continuaremos haciendo aportaciones significativas". Su afirmación ha quedado en agua de borrajas. En su decisión ha influido su convencimiento interno del "maltrato" que ha sufrido de la mano de Hereu y de su estrecho colaborador, Carles Martí. También, el hecho de haber quedado relegado a la quinta y última posición como fuerza política en el Consistorio, lo que supone estar por detrás de la ecosocialista Imma Mayol.

Ajeno a la realidad y mientras en los despachos de ERC había claros síntomas de mudanza, Hereu le hacía llegar a Portabella un documento, con el título de Bases para un nuevo gobierno de progreso y catalanista de Barcelona. Unos tres folios para trazar el esqueleto de lo que el PSC viene definiendo como una nueva etapa del modelo de Barcelona, haciendo especial hincapié en la cohesión social y en la política de proximidad.

Así lo pactaron en la reunión que mantuvieron el miércoles en la que el republicano les comunicó que, tal vez, acababa en la oposición. Antes de remitirle el documento, Hereu y Martí mantuvieron una conversación telefónica con Portabella para conocer si valía la pena hablar sobre un documento o ya tenía la decisión tomada. "Las conversaciones y las reuniones se mantienen si hay algo sobre lo que hablar", apuntaron fuentes socialistas.

24 horas después del jarro de agua fría que les echó Portabella, los socialistas empezaban a imaginarse que era más que probable que los republicanos ocuparan los bancos de la oposición. A media tarde de ayer, volvieron a ponerse en contacto y acordaron que el encuentro será el martes. Pero cada vez los socialistas se sienten más pesimistas y van asumiendo que deberán gobernar en minoría cuatro años, sufriendo el azote de una oposición más fuerte que nunca. De momento, Trias no quiere saber nada de una posible sociovergencia. "Después de proclamar el cambio, ahora no podemos aliarnos con los socialistas", puntualizaron fuentes convergentes.

Hoy se producirá una segunda reunión entre el bipartito que, de facto, constituyen el PSC e ICV. Se hará para empezar a dibujar los ejes básicos del futuro acuerdo entre ambas formaciones. Fuentes del partido ecosocialista reconocieron que la formación que lidera Imma Mayol se plantea la forma de encarar unas negociaciones si sólo son dos los socios. Y la repercusión política interna para ICV puede suponer algo así.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2007