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El clérigo radical chií Al Sáder reaparece a los cuatro meses en Irak

El jefe del Ejército del Madhi pide que sus partidarios no ataquen a los iraquíes

El poderoso clérigo chií Múqtada al Sáder, el líder de la milicia del Ejército del Madhi, reapareció ayer en Irak, después de una ausencia de cuatro meses, que coincide con la operación militar de seguridad lanzada por los estadounidenses. En su feudo, la ciudad de Kufa, al sur de Bagdad, el clérigo radical pidió la salida de las tropas de EE UU, aunque no exigió una fecha, y ordenó a sus milicianos que no se enfrenten con el Ejército y la policía iraquíes.

En medio de grandes medidas de seguridad, en su plegaria del viernes en la mezquita de Kufa, Al Sáder también ordenó a sus partidarios que respeten a cristianos y suníes, pese a que el Ejército del Madhi está implicado a fondo en la violencia étnica que devora Irak. Este llamamiento se produjo cuando, ayer, el responsable de su milicia en Basora, Abu Qader, murió en un enfrentamiento con el Ejército iraquí.

La reaparición en Irak de Al Sáder, de 33 años, que había sido anticipada unas horas por los servicios de información militar de Estados Unidos, se produce después de que su milicia haya perdido fuerza en los últimos meses. El clérigo se refugió en Irán después de que la Administración Bush anunciase en enero su plan de seguridad, en un esfuerzo para evitar un enfrentamiento directo con las tropas estadounidenses. Sus partidarios han señalado que nunca ha abandonado el país.

Ahora su retorno puede ejercer una influencia profunda sobre la política y la situación de la seguridad en Irak, aunque fuentes estadounidenses aseguraban no tener claras cuáles son las motivaciones del retorno, así como la duración de su estancia.

La mayoría de las fuentes coinciden en que el clérigo pretende recuperar el terreno político perdido durante su ausencia, ante las elecciones regionales previstas para el próximo año. También han circulado informaciones que señalan que una parte de su milicia se ha dividido y con su presencia trataría de reunificar a sus tropas.

Fuentes estadounidenses también han señalado que estaría tratando de sacar ventaja de la ausencia de su principal rival, el líder chií Abdul Aziz al Hakim, que se encuentra en Estados Unidos para recibir tratamiento médico. La organización que dirige Al Hakim, que como Al Sáder pertenece a una gran familia de clérigos chiíes de Irak, el Consejo Islámico Supremo de Irak, ha tratado de aumentar su influencia captando a partidarios del Ejército del Madhi.

Líderes suníes

En abril, seis ministros partidarios de Al Sáder abandonaron el Gobierno de Nuri al Maliki, en protesta porque no exigía una retirada inmediata de las tropas de Estados Unidos, aunque muchos de sus diputados continuaron apoyando al Ejecutivo. Las fuentes insisten en que Al Sáder ha mantenido encuentros con líderes suníes de la provincia de Al Anbar, que mantienen un creciente enfrentamiento con militantes de Al Qaeda.

La reaparición de Al Sáder se produce después de que el Ejército de Estados Unidos anunciase la muerte de seis soldados más, cinco el jueves y otro el martes. En abril murieron 104 soldados estadounidenses, una de las cifras más elevadas desde la invasión, mientras que en lo que va de mayo han muerto 90.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de mayo de 2007