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jueves, 17 de mayo de 2007
Reportaje:

Mi Alcalde Favorito

La Línea de la Concepción. Juan Carlos Juárez

Madrileño, de 46 años, llegó hasta aquí ante la llamada del GIL, partido con el que gobernó una legislatura y abandonó por el PP a la siguiente. Está casado, tiene dos hijas, hace deporte a diario y añora el Real Madrid.

A la sombra del peñón

"J. C. J." bordadas en la camisa. El dobladillo de los pantalones, un pelín corto. Hechura de torero. El Levante, que empieza a dejar de ser brisa, no es capaz de despeinarle los cabellos, plateados y brillantes. La entrevista transcurre en un despacho del hotel contiguo al nuevo Palacio de Congresos de La Línea de la Concepción.

¿Le ponen nervioso las elecciones?

No. Soy un ganador nato. Si yo estoy en algo es para ganar.

Siendo tan votado, imagino que no se plantea desnudarse como su compañera de partido, la teniente de alcalde de Lepe.

¡Je, je, je! No, porque además tengo un peor desnudo que ella.

¿Qué le espera a los linenses en caso de ser reelegido?

Proyectos importantes. Una zona aeroportuaria paralela a la que se va a realizar en Gibraltar, un puerto deportivo en última fase de tramitación, el primer hotel de cinco estrellas del Campo de Gibraltar, un nuevo mercado minorista, y otros muchos proyectos del día a día con la confianza renovada de la ciudadanía.

¿Cómo valora la apertura del uso conjunto del aeropuerto con Gibraltar?

De manera absolutamente positiva. Genera grandes expectativas empresariales.

¿Ha llegado a un buen acuerdo el Gobierno central en este asunto?

Yo creo que sí. Al ser alcalde de La Línea te haces práctico.

¿Por qué le preocupa tanto la presencia cercana del buque 'Odissey Explorer'? ¿Tiene algún tesoro escondido en el mar?

Ojalá. Me encantaría, pero no. Existe un protocolo para búsquedas marinas y hay que cumplir con él.

No estarán por ahí escondidas unas multas de tráfico que al parecer dejaron de ingresar las arcas municipales.

Primero habría que ver si esas multas existen. Existen los papeles; no sé si estarán o no cobradas. Lo que ocurre es que la política municipal se judicializa.

Está imputado por este caso y por un delito de prevaricación al contratar, supuestamente de manera ilegal, en el Ayuntamiento a 157 personas, gran parte de ellas pertenecientes al GIL, su anterior partido.

Sin cargos. No tengo nada que ver con eso.

¿Cómo entiende la política de vecindario?

Tu competencia consiste en que si un tío tiene un bache, pues hay que intentar quitárselo.

¿Ha ingresado el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción 90.000 euros de la inmobiliaria Aifos, intervenida judicialmente por el 'caso Malaya'?

Posiblemente la fundación de cultura, para promocionar la cultura de la ciudad.

¿Para la promoción de qué tipo de cultura?

De la programación del verano equis que fuere. No sé si para 2005.

¿Qué relación tiene el Ayuntamiento con esa inmobiliaria?

Esa inmobiliaria tiene una promoción de viviendas en la ciudad.

¿Está relacionado el ingreso de esa cantidad de dinero [90.000 euros] con la promoción de viviendas a la que se refiere?

No. Esa empresa compra un suelo con ordenanza directa, y si cumple con todo hay que darle la licencia, haga o no el ingreso.

¿Echa de menos Madrid?

No, porque voy a menudo por trabajo.

Al menos echará de menos el Real Madrid.

Eso sí. Lo paso mal cuando no juega bien. Aunque cada vez sufro menos.

¿Es socio del club?

No. Estando en política, cuantas menos sociedades tengas, mejor.

¿Abandonó Madrid y su trabajo por el GIL?

Sí. Jesús Gil Marín me dijo: "Yo creo que tú podrías valer para la política".

¿Nadie se lo había dicho antes?

No. Ni yo me lo había planteado. Nunca antes había pertenecido a un partido político.

¿Cuántos años tenía?

Treinta y seis.

¿A qué se dedicaba?

A temas inmobiliarios, como economista.

Debió verlo muy claro para abandonar aquello.

El que no da un paso arriesgado en la vida se queda por debajo de sus posibilidades.

Cuando llega a casa ¿continúa opinando?

No. Dejo de ser alcalde e intento ser padre con mis hijas. Eso sí que es difícil.

¿Más que ser alcalde?

Los niños son más complejos que la masa ciudadana.

¿Se cuida mucho?

Corro todas las mañanas por la playa.

¿Es coqueto?

No. Pero el que no está en forma física en política puede tener problemas de salud.

La Línea de la Concepción (Cádiz). 63.026 habitantes, 51.675 electores. El paro registrado en marzo de este año alcanzó a 6.338 vecinos. Es uno de los siete municipios de la comarca del Campo de Gibraltar. El 40% de población extranjera tiene nacionalidad británica. El acuerdo tripartito (España, Reino Unido, Gibraltar) alcanzado el año pasado permite el uso conjunto del aeropuerto del Peñón.

Córdoba. Rosa Aguilar

A sus 49 años, parece encantada de haber aparcado el ruido del Congreso de los Diputados para entregarse a su ciudad desde IU. A su gente, a sus tradiciones y a pasear por sus calles. Así lleva dos legislaturas.

Aferrada a este suelo

Rostro enjuto. Risueña. Maquillaje, lo menos posible (durmiendo-cinco-horas-ya-voy-fresca). Chaqueta roja, zapatos deportivos acharolados. Silueta en forma. No en vano ha practicado muchos deportes. Ahora juega al pádel, pero no con políticos. Camina con gallardía por la ciudad. Saludando por doquier. Vigilada por su escolta, una mujer. Rosa Aguilar nació en la cordobesa plaza de la Lagunilla. "Donde vivió Manolete", apunta. "Y donde para cada año el paso de la cofradía del Cristo del Caído para dedicar una chicotá a la familia del torero".

Usted dice que ha querido molestar lo menos posible con las obras. Y la oposición, que no ha molestado nada porque apenas se han llevado a cabo reformas.

Se ha intervenido en todos los barrios de la ciudad. Los vecinos han dicho lo que querían en los presupuestos participativos.

¿Pero ha sido la reordenación de una glorieta su proyecto más ambicioso?

La reordenación de la glorieta de Chinales es un proyecto muy importante para la comunicación interior de la ciudad y su accesibilidad. Pero hay muchos otros proyectos que también se han hecho realidad.

¿Es suficiente la apertura del nuevo Centro de Arte Contemporáneo y el Palacio del Sur para que Córdoba deje de dar la espalda al Guadalquivir?

No. El que Córdoba viva ya con su río obedece a la apuesta por el desarrollo del Plan del Río, en gran parte ejecutado. El Palacio del Sur, el Centro de Arte Contemporáneo y el Museo de Bellas Artes culminarán ese diálogo entre las dos orillas.

Hablando de diálogos, usted defiende promoverlo con los habitantes de las viviendas ilegales del entorno histórico de Medina Azahara. ¿Van a tener agua y alcantarillado?

Hay que tener en cuenta que esas viviendas no acaban de llegar. Y algunas de ellas son legales y están a la misma altura que el resto. Debemos buscar una solución consensuada entre instituciones y vecinos.

En este planteamiento ha contado con la oposición frontal de la Junta de Andalucía y del Gobierno central. En concreto, de la ministra de Cultura, Carmen Calvo.

Nuestra actual ministra fue consejera de Cultura de la Junta de Andalucía y tuvo responsabilidad sobre ese espacio, respecto del cual nada dijo ni nada hizo.

¿Ha llegado a tener con el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, una relación tan estrecha como la que mantuvo con Julio Anguita cuando ocupaba el cargo?

Compartimos un elemento común: la lealtad. Le tengo cariño. Aunque no siempre coincido con sus posiciones políticas.

Y con Julio Anguita, ¿sigue paseando de noche por Córdoba?

Menos que antes. Pero cuando tenemos oportunidad, sí. Siempre me interesan sus análisis o pensamientos.

¿Es correcto considerar a Córdoba un feudo histórico de Izquierda Unida?

Aquí no hay feudos de nadie. Hay ciudadanas y ciudadanos que creen en un proyecto que respaldan a la hora de votar.

La mezquita catedral pertenece a la Iglesia católica. ¿Le gustaría que fuera patrimonio de todos los cordobeses?

Ya me gustaría, pero una cosa son mis deseos y otra la realidad. El titular de ese patrimonio es la Iglesia. Y en ese espacio se ha creado una comisión para el diálogo entre religiones. Si algo podemos hacer hoy desde Córdoba es promover el encuentro y el respeto entre los pueblos.

¿Le preocupan las amenazas propagadas en torno a la idea de recuperar Al Andalus?

Estoy totalmente de acuerdo con [la vicepresidenta del Gobierno] María Teresa Fernández de la Vega. Hay que tenerlas en cuenta, pero con cautela.

¿Qué queda de su infancia en un colegio de monjas?

Sentirme creyente y comprometida socialmente. Practico a mi forma, entregándome a la ciudadanía.

¿Echó mucho de menos su ciudad durante su etapa política en Madrid?

El primer año venía casi todas las noches en AVE, respiraba y me volvía al día siguiente. Mi padre y mi madre llevaban Córdoba muy adentro. Hasta su muerte, cuando yo tenía ocho años, mi padre me llevó a pescar al río, a ver todo verde en primavera? Decía: "Todo esto es Córdoba".

¿Le transmitió su padre la afición taurina?

A mi padre le gustaban mucho los toros. Cuando era pequeña, nos mudamos frente a la plaza.

Además de los toros, le gusta mucho la feria cordobesa, que coincide con esta última semana de campaña.

Y el fútbol.

El Barça, sobre todo.

Mi equipo es el Córdoba, ¿eh? Pero sí, me gusta el Barça.

¿Irá a la feria o se quedará en capilla?

Haya campaña o no, por encima tiene que estar la feria. Y echar un baile. Eso es lo que al final queda en la vida, los buenos ratos que echas con las personas.

Córdoba. 322.867 habitantes, 262.335 electores, 26.916 vecinos en paro. De su esplendor como capital del Califato Omeya de Occidente conserva la antigua mezquita, hoy catedral, y el conjunto histórico de Medina Azahara. La aprobación del Plan del Río, con la apertura, entre otros, de un nuevo Centro de Arte Contemporáneo, pretende que la ciudad deje de vivir de espaldas al Guadalquivir.

Sant Cugat del Vallès. Lluís Recoder

Este barcelonés de 47 años, amante de los Rolling y del Barça, fue diputado en Madrid y en el Parlamento catalán. Desde 1999 gobierna con CiU esta localidad, donde ya vivía entonces con su mujer y sus tres hijas.

La fortaleza de premamá

Inquietante. El centro de Sant Cugat del Vallès está plagado de carritos de bebé a media mañana. El paraíso de Prenatal. Lluís Recoder se vanagloria de gobernar la ciudad más joven del Estado (junto a Ceuta), según el anuario de La Caixa. En este claustro del monasterio románico besó alguna vez a su mujer cuando se escapaban de la Facultad de Derecho y hacían excursiones en Vespa desde Barcelona. Entonces no sabía que acabaría viviendo aquí, después de 13 años como diputado por CiU en Madrid. Ya va para 14 años.

¿Echa de menos la política parlamentaria?

No. Veinte años es un buen número para una etapa de tu vida. Y eso que me ofrecieron ir muy arriba.

Su nombre sonó mucho tras la pérdida del Govern por parte de CiU. Debió de escuchar ofertas de todo tipo, muy tentadoras.

Bueno, políticamente, claro.

¿No se le pasó por la cabeza dejar este Ayuntamiento?

No. Otra cosa es compatibilizar la vida parlamentaria con la vida local. Puedes hacerlo en una época donde tu partido va sobrado. Pero ahora estamos en la oposición en todas partes.

Usted votó en el Parlament contra la ley que permite la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales. ¿Ha casado en su Ayuntamiento a parejas del mismo sexo desde que está permitido legalmente?

No he casado a ninguna.

¿No ha querido o no se lo han pedido?

No me lo han pedido. No soy objetor de conciencia, ¿eh? En el tema de la adopción voté en contra porque pienso que afecta a personas que no tienen capacidad de decidir.

Y al resto de ciudadanos de Sant Cugat, ¿los casa mucho?

Sí. Me encanta. Igual después se divorcian, pero en las bodas la gente viene contenta. Les leo poesías.

¿De quién?

Depende... Por ejemplo, una de Salvador Espriu. Cuando hay bodas en castellano leo Hagamos un trato, de Mario Benedetti.

¿Qué aprovecha para pedirle el cuñado de turno en esas ceremonias?

Muchas cosas. Pero no les hace falta esperar a las bodas para pedírmelas. La gente me encuentra por la calle. Y cada jueves por la noche hago un programa de media hora en la televisión local que se llama Línea directa con el alcalde. La política local, a veces es alta política.

Ya veo. ¿Qué le piden por televisión?

Pues que arregle un farol, que les cambie un árbol o que el autobús pase con más frecuencia. Me piden lo mismo en la calle que en la tele.

Entonces, ¿por qué sale por televisión?

En la calle no me encuentra todo el mundo. También voy a cafés en las casas particulares para hablar de Sant Cugat. Hoy tengo uno en un domicilio con ciudadanos alemanes. También franceses, italianos?

Muy europeo. ¿Hay una inmigración de lujo en Sant Cugat?

¿Qué encuentra un inglés que ha vivido en South Kensington y se traslada hasta aquí? Zonas verdes, una casa parecida a la que estaba acostumbrado a vivir?

Está muy orgulloso del trasiego de carritos por estas calles. ¿Hay escasez de anticonceptivos en Sant Cugat?

No tiene nada que ver con eso. En los barrios nuevos de Sant Cugat, la población está en edad de tener niños. Y entre parejas jóvenes con hijos es habitual pensar que, por el precio que pagas en Barcelona por un pisito pequeño, aquí tienes zonas comunitarias, jardines, buenas escuelas?

¿No hay aquí barrios marginales?

Podríamos tenerlos, pero no los tenemos. Nos hemos ocupado mucho de ellos.

¿Ni tienen problemas con el tráfico de drogas o la prostitución?

Con las drogas, sí. A veces tenemos prostitución a pie de carretera, pero la atacamos rápidamente para que desaparezca.

¿Cómo?

Ponemos un coche de policía al lado de la prostituta. Hasta que se cansa de que no paren los clientes.

La seguridad ciudadana le preocupa.

Tenemos un urbanismo que nos convierte en una ciudad tentadora para los chorizos. Hay muchas casas con jardín, fácilmente accesibles.

¿Hay más cosas que robar aquí que en otros sitios?

No te creas que se llevan grandes botines. La gente no suele tener picassos en casa.

A usted, más que el arte, le va la música.

Sobre todo el rock de los setenta y ochenta. Yo era muy rolling. Y me encanta que mis hijas lleven temas de los Stones en su iPod.

¿Joan Laporta es como de la familia?

Es un gran amigo. Vive en Sant Cugat.

¿Se ven mucho?

Nos mandamos sms durante los partidos del Barça, en plan "no sufras".

Sant Cugat del Vallès (Barcelona). 73.774 habitantes, 51.919 electores. 1.761 vecinos en paro. Cinco kilómetros y el monte Tibidabo la separan de Barcelona. Las protestas vecinales llevaron a la Generalitat a declarar en 2003 "no urbanizable" las 150 hectáreas del cercano parque de la Torre Negra. Es la única candidatura española para acoger el Instituto Europeo de Tecnología.

Parla. Tomás Gómez Franco

No fuma, no bebe más que agua y pinta en la intimidad. Tiene 37 años y está casado. Afiliado al PSOE desde su juventud, obtuvo en 2003 el 75% de votos, el porcentaje más alto en municipios de más de 50.000 habitantes.

Parrilla de salida en la 'pole'

El alcalde más votado de España en 2003 en municipios de más de 50.000 habitantes es un tímido irreparable. Nada de populismo barato. Ni siquiera está cómodo posando junto al tranvía en pruebas que empieza, poco antes de las elecciones, a rular sin pasajeros. "Esto no es una foto, es una putada". Las vías que atraviesan las casitas bajas constituyen un empeño personal de este hombre de Parla de toda la vida (excepto por un nacimiento en Holanda) por darle a su ciudad otro aire. Alto, fornido. Está nervioso.

¿Y si los parleños no le reeligieran?

Sus razones tendrían.

¿Qué haría si perdiese los comicios?

Me iría a mi casa. Si los ciudadanos entienden que no has sido un buen gestor, tienes que irte.

¿No le daría pena?

Por supuesto. Para que te voten tres de cada cuatro vecinos, han de hacerlo personas con ideología muy distinta.

¿Cree usted que esas personas volverán a votarle?

Eso espero. Y a eso aspiro.

¿Qué significa para usted la política de vecindario?

Hacer las cosas con los vecinos. Directamente. Cada seis meses celebramos 32 asambleas por distritos. Adquirimos compromisos para los seis meses siguientes. Mi partido ha gobernado aquí en coalición con la ciudadanía.

Algunos vecinos piensan que, antes que el tranvía, debería haberse terminado la segunda estación de cercanías.

Las obras están iniciadas. Aunque el Ayuntamiento no es competente en materia ferroviaria, la ciudad va a tener tres estaciones porque así lo pactamos en febrero del año pasado con la ministra de Fomento.

Usted tuvo que afrontar una denuncia por financiar supuestamente actos del PSOE con el dinero de cooperativas que optaban a la adjudicación de suelo en Parla.

Esa acusación es una falacia absoluta. Cuando eres el alcalde más votado de España te intentan quitar votos por métodos democráticos y parademocráticos, como en este caso.

¿Qué significa para usted la responsabilidad política?

En todo lo que hago asumo la responsabilidad. Y más aún en la actividad política: debe ser interina, temporal. No la veo como un oficio. Hay que estar el tiempo necesario para llevar a cabo tus ideas, y luego volver a tu actividad de siempre.

¿No quiere ser alcalde de Parla para siempre?

Ni dedicarme a la política para siempre. Sería malo que fuese eterno.

¿Qué plazo se da?

Doce años es un tiempo razonable.

¿No tiene aspiraciones más allá de la política local?

No. Cero.

¿Cómo es su relación con la Comunidad de Madrid?

Tensa. Pero también es verdad que cuando yo toco a la puerta de un despacho de la Comunidad de Madrid, está llamando un ayuntamiento respaldado por tres de cada cuatro vecinos. Es muy difícil que a alguien con esa fuerza, la de los votos, se le niegue algo en cualquier administración.

¿Parla es una ciudad dormitorio?

Lo fue. Hoy es una capital de provincia. Así ejercemos con los pueblos de alrededor.

¿Cómo vive su mujer el cargo de consorte?

Bien, no creas que es tan malo ser alcalde de una ciudad. La que sufre cuando me critican es mi madre.

A su mujer la conoce desde su época en las Juventudes Socialistas. ¿Tienen hijos?

No. Esa actividad absorbe mucho tiempo.

En algún momento dejará la política. ¿Le gustaría tenerlos entonces?

Me planteo la vida como el Tour. Por etapas. Yo ahora estoy en la fase de acabar la ciudad.

Durante su 'fase' del bachillerato, 17 matrículas de honor.

Sí. Luego estudié ciencias económicas, pero las matemáticas eran mi vocación.

Alguna borrachera también caería.

No. Nunca me ha gustado el alcohol.

Debe de estar más sano que una pera.

Tengo un dicho: me moriré como todo el mundo, pero culpa mía no va a ser.

¿Para cuándo una exposición de cuadros del alcalde?

La última fue aquí, en 1990. Sigo pintando. Ahora tengo dos óleos a medias: un bodegón y la Puerta del Sol.

¿Llegó a pensar en dedicarse al arte?

Ser pintor es como ser alcalde, hay que decidirlo y dejar tu vida en ello. Y sufrir.

¿Para ser alcalde hay que sufrir?

Mucho.

Parla (Madrid). 95.087 habitantes, 62.638 electores. 4.959 vecinos en paro. Aspira a tener 150.000 habitantes. Situada a 20 kilómetros al sur de Madrid, es la localidad de la comunidad autónoma con mayor presencia de extranjeros: 23,22%. Las obras del tranvía, el nuevo emblema de la ciudad, suponen un desembolso de 120 millones de euros, financiados en un 82% por el Ayuntamiento.

Bilbao. Iñaki Azkuna

Nació en Durango, tiene 64 años y acaba de superar un cáncer de próstata. Apasionado de la ópera y de la merluza frita. Fue consejero vasco de Sanidad durante ocho años y ha repetido dos veces como alcalde de Bilbao en nombre de su partido, el PNV.

'Sheriff' del vecindario

"Mira", ilustra blandiendo su vara de alcalde orientada hacia el Guggenheim. "Aquí iba a construirse un campo de fútbol. Nadie apoyó esto hasta que empezó a brillar el titanio". Suena la ópera en su coche oficial. "La mejor Norma, la Callas. Dicen que cuando vino a Bilbao, en pleno franquismo, quería salir del aeropuerto a las once de la noche. Pero no había vuelos. '¡Me está esperando Aristóteles!', espetó al policía de turno. '¡Ni Aristóteles, ni Platón! Hasta mañana, nada', zanjó el agente. Qué sabría él?". La entrevista tiene lugar en la antesala de su despacho consistorial, con el testigo de su admirado Miguel de Unamuno, expectante en forma de busto.

¿Tiene fuerzas para ser reelegido? Se dudó mucho sobre su candidatura.

Alguno de la oposición quería mandarme al retiro. A pesar de mi enfermedad me encuentro bien. Mi forma de ser no me permite retirarme. Ni jubilarme.

¿La política de vecindario es baja política?

Digo que soy un político de bajura porque no estoy todo el día hablando del proceso de paz o de ETA, un tema que algunos adoran o incluso sientan cátedra. Algo imposible, porque ETA es impredecible. Yo no salgo de mi territorio, soy como aquellos sheriffs del Oeste. Yo, a mi condado: el vecindario.

¿Puede darme el parte de su particular "guerra contra el navajero"?

Si la policía ha decomisado en 2006 el doble de navajas que en 2005 es porque ha prestado mayor atención.

¿Sigue pensando que el arquitecto Santiago Calatrava [autor de la nueva terminal del aeropuerto de Bilbao y de una pasarela construida sobre la ría, por cuya modificación mantiene un pleito contra el Ayuntamiento] "es un pesetero del carajo"?

Ha cobrado dos veces el puente sobre la ría: una, cuando presentó un proyecto para una empresa que quebró, y otra, con un proyecto supuestamente diferente. Las obras de reforma del aeropuerto de Bilbao van a costar más de tres millones de euros y se han concedido a Calatrava. Y ahí, paz y gloria.

Respecto al proceso de paz, usted fue bastante optimista.

Teníamos esperanza. Pero ¿están ETA y HB capacitadas para alcanzar un acuerdo? Lo dudo. Los de ETA, no. Y los de HB, seguramente tampoco, porque después de 30 años siguiendo una dirección es muy difícil cambiar. No tienen capacidad física, moral ni espiritual para quitarse de encima a los de ETA.

¿Han vuelto a sentir miedo los bilbaínos?

Algunos lo habrán vuelto a sentir. Yo siento el mismo ahora que hace cinco meses. Tengo que llevar escolta. Los bilbaínos tienen coraje y saben que esto va a durar tiempo, pero tendrá arreglo.

¿Habla mucho de este asunto con ese par de amigos que conserva de la política y con los que come a menudo?

En realidad son tres: el [ex] lehendakari Ardanza, el [ex] consejero Atutxa y el otro Atutxa, también peneuvista, Javier. Vemos el futuro con mucha moral. Un país tan hermoso seguramente podía buscar un pacto con España para los siguientes 25 años sin violencia.

También hablarán de otras cosas.

La política puede ser tremendamente aburrida y monótona, pero es cierto que hablamos mucho de ella. Los cuatro somos muy aburridos.

A usted lo que le pone es la merluza.

Frita, con pimientos rojos. Es una cosa muy seria en Bilbao.

La ópera también es cosa seria para usted. ¿Va a más conciertos que al cine?

Sí, al menos en Bilbao. Al cine me da no se qué ir con escoltas. No me pierdo ninguna ópera y oigo mucha música, aunque menos que antes. La alcaldía me ha hecho perder mucha literatura, mucha música y muchas cosas bellas de la vida.

Al menos le quedará Unamuno.

Lo descubrí en Salamanca, cuando estudiaba medicina. Era polemista, iba contra esto y aquello. Como el día que dijo que había que enterrar el euskera.

Se le está poniendo cara de busto.

En lo que me parezco a Unamuno es en que a veces me tratan como a él. Me han llamado españolista, y alguno del PP, en cambio, sectario radical. De tonterías estamos hartos. Además, ya no tengo edad para cambiar.

¿Añora la medicina?

Ahora visito los hospitales como paciente. Los médicos me lloran. Al fin y al cabo, fui consejero de Sanidad durante ocho años. Para controlar el cáncer de próstata que me diagnosticaron hace cuatro años, en plenas elecciones, me hicieron alguna faena. Tengo una fístula que me hace sufrir.

Como el Athletic.

Me las está haciendo pasar canutas. Pero intento que no se me note.

Bilbao. 354.145 habitantes, 298.157 electores. 15.018 vecinos en paro. Como los bilbaínos suelen decir, la capital de Vizcaya es un 'botxo' enclavado entre los montes. La ría del Nervión separa sus dos viejas orillas de aire industrial, renovadas desde la llegada del Museo Guggenheim, de Frank Gehry, en 1997. Cuarto puerto de mercancía más importante de España.

Tomás Gómez Franco, alcalde de Parla (Madrid), del PSOE, fue el candidato que consiguió el mayor porcentaje de votos de España en el año 2003 en municipios de más de 50.000 habitantes. / CHUS ANTÓN

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