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Reportaje:Elecciones 27M | Chequeo a la gestión de alcalde de Madrid

M-30, el gran logro y la gran deuda

El Ayuntamiento ha terminado la reforma de la vía de circunvalación en un tiempo récord, pero la obra tardará 35 años en pagarse

Cuatro años, 70 kilómetros de túneles. El alcalde Alberto Ruiz-Gallardón ha hecho más cosas, pero se le recordará por ese afán tunelador. Y, sobre todas las obras, una: la M-30. Obra de récord en varios sentidos. La principal vía de circunvalación de Madrid -más de 300.000 vehículos cada día- ha sido remodelada por 20 sitios, dando lugar a los túneles urbanos más largos del mundo, según el Ayuntamiento.

Muy pocos creyeron que los técnicos de la Concejalía de Urbanismo terminarían todo eso a tiempo para que Ruiz-Gallardón pudiera hacerse la foto antes de las elecciones. Pero lo han hecho, y cumpliendo un reto: ejecutar toda la obra sin cortar el tráfico. Eso sí, lo han logrado, en parte, porque la Comunidad de Madrid les eximió de la obligación de pasar el trámite previo del estudio ambiental, lo cual dio lugar a una batalla legal de PSOE e IU que ha llegado hasta la Unión Europea.

Por otro lado, nadie avisó de cuánto iba a costar la promesa estrella del alcalde, y las cifras son también de récord: 3.500 millones de euros para pagar la obra, que se convierten en 5.700 millones -en euros de hoy- si se le suman los intereses que hay que pagar a los bancos que adelantaron el dinero y el canon por mantenimiento de la vía que cobrará año a año, durante más de tres décadas, la empresa semipública Madrid Calle 30. En total, el Ayuntamiento pagará 265 millones anuales hasta 2042. "¡Está usted endeudando a mi nieto, señor Bravo! Y tiene sólo cuatro años la criatura", le reprochó durante un pleno el portavoz de Urbanismo del PSOE, Félix Arias, al concejal de Hacienda, Juan Bravo.

Las obras de Ruiz-Gallardón han disparado la deuda municipal, que se ha triplicado desde 2003: de 1.900 millones que se encontró a 6.000 millones hoy. Bravo alega que sólo el 60% de esa deuda es achacable a la M-30 -"el resto financiará equipamientos en los distritos, por ejemplo"-, y subraya que 265 millones anuales (lo que el Ayuntamiento tendrá que pagar durante 35 años) no es tanto en un presupuesto municipal que ronda ya los 4.800 millones de euros.

Pero la pregunta que plantea la oposición es qué podría haberse hecho con todo ese dinero; o, dicho de otra manera, si no había problemas más importantes para resolver en Madrid que la reforma de la M-30 y todos los túneles añadidos (O'Donnell, Pío XII, Ventisquero de la Condesa, Tetuán, Costa Rica, Cuatro Caminos...).

Después de cuatro años escuchando críticas, Ruiz-Gallardón aspira a rentabilizar la obra de la M-30 en la próxima legislatura, cuando, sobre la carretera soterrada, se cree la gran "alfombra verde" junto al Manzanares. Ése será el broche de un proyecto que -orgullo o pesadilla- pasará a la historia de la capital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de mayo de 2007